domingo, 28 de noviembre de 2010

Anatomía del Progre


La Argentina es un país Progre. Sus habitantes, desde el discurso, lo vuelcan hacia la izquierda. Lo más que soporta nuestro Sistema es una centro-derecha, solo para dar testimonio de pluralismo. La Derecha es una mala palabra. El Progre demoniza y odia la Derecha. Y en la Argentina, sus habitantes parecen ser en su gran mayoría Progres....¿lo serán?

Desde el punto de vista socio-económico, el progre es una persona que no ha sufrido privaciones durante su vida, en sus necesidades básicas, incluyendo la educación. Tampoco su entorno. Podríamos ubicarlo en la otrora numerosa clase media. Aunque aborrece a la aristocracia y a la oligarquía, le gustaría dejar de ser socio de GEBA o de Ferro para serlo del CASI o del Jockey Club, y dejar el departamento de Almagro por una casa en un country o vivir en San Isidro o cruzar el Rubicon y vivir en Puerto Madero (alejado de los pobres pero pensando en ellos). Esto de manera inconfesa. Lamentablemente para ellos, en general sus ingresos económicos no alcanzan para subir a dicho nivel. Sin embargo, esto lo subsanan teniendo un bajísimo nivel reproductivo (como acontece en Europa), cuando directamente no procrean. O no pueden hacerlo, como los DINK (Double Income No Kids). Con esto aparentan un nivel económico superior a la media. ¿El Progre será un “medio pelo”?

El Progre generalmente es el protagonista de la gran mayoría de matrimonios mixtos (judeo-cristianos) existentes. La gran mayoría entre hombres cristianos y mujeres judías. Vayan a saber por qué. Posiblemente se deba a “vientre judío, hijo judío”. Asimismo, esto conlleva a que al hijo le sea impuesto el uso del apellido materno, formando un doble apellido que el progre desdeña en la público pero añora en lo íntimo. Así vemos a los “Pérez Goldstein” y a los “Martínez Furman”, entre otros. No será un Ruiz Guiñazú pero algo es algo.

El Progre ama al obrero. Al ingresar a la Universidad, los conoció...porque otro compañero más formado les contó que existían. Allí se transforma, comienza a escuchar otra música, a leer otros autores, a creer que el socialismo es posible. La Negra Sosa, Serrat, Cortázar (al que nunca han leído) y la izquierda a medias tintas (Partido Intransigente, FREPASO, Pino Solanas, etc) forman parte de su ideario. Cuando deja la Universidad y comienza a trabajar, abandona la idea porque la considera imposible de aplicar dado el Mundo que nos rodea y el Imperialismo que nos ahoga (y además, ya hizo algunos mangos y lo empieza a perturbar la idea de la redistribución de la riqueza). No es comunista, pero rescata el espíritu del Che y los discursos de Fidel. Ante la observación sobre el nivel de vida paupérrimo de la isla caribeña y la falta de libertades individuales, dará un discurso sobre la heróica resistencia del pueblo cubano instándolos a resistir al Imperialismo desde, claro, la comodidad de su duplex de Caballito. El Progre solo va a Cuba de turista. Porque de compras, de compras se va a Miami Beach. En American Airlines.

El Progre es un crítico de las obras, de las cosas palpables. De los hechos. Probablemente se deba a que su incapacidad de hacer nada. El Progre critica al que hace. Cacciatore tenía un excelente plan para la Ciudad de Buenos Aires que en buena parte llevó a cabo, pero para el Progre era un integrante de la dictadura lo cual invalida todo. Para el Progre su ideal de Intendente es Aníbal Ibarra. A todo aquel que hizo algo (y que no era pobre) le achacará que no llegó al 100% o a la perfección o a lo programado. Pero cuando al Progre se le remarca la falta de realizaciones de sus referentes, indicará que la Utopía es posible o algún otrol slogan de referencia. El progre es El perro del Hortelano: no come ni deja comer.

El Progre está a favor del aborto, del divorcio, del casamiento gay y admira la marcha del orgullo gay (a la cual mirará por TV o desde el balcón, a ver si se contagia el HIV). El Papa es un retrógrado para el Progre y los curas deberían poder casarse, tener hijos y ser felices. Su anticlericalismo es casi folklórico. Sin embargo, invoca con frecuencia a Dios, bautiza a sus hijos y obviamente se gastó una fortuna en el casamiento por Iglesia. Ella de blanco y obviamente no virgen. (Pero que lindas fotos nos sacamos...). Y obviamente, atesora cientos de fotos de Notre Dame, San Pedro, Westminster. Muchas más de las que tiene del Centro Pompidou o del Parc Guell. No vaya a ser que el Cielo exista. El progre tiene en su casa la foto de la Venus de Milo de queso de Marta Minujín, pero se conmovió con la verdadera en el Louvre. El progre a veces piensa por qué esa infausta época pre-democrática creó esas maravillas, y la maravilla de la modernidad estas porquerías. Pero lo perturba la respuesta y pone Canal 13 para ver a Tinelli. Aunque dice que su canal favorito es Encuentro.

El Progre siente envidia del Facho. La bronca es a partir de la envidia. Envidia que nace en que el Facho es genuino, auténtico. Puede ser un auténtico cabrón (y conozco a más de uno) pero dice lo que siente y hace lo que piensa. El Facho ve la marcha del orgullo gay y quiere pasarle por encima con un Unimog (y conozco a varios que no lo hacen solo por la falta de un Unimog...). El Progre haría lo mismo pero teme decirlo, a veces teme solo pensarlo. Rápidamente saca esa idea de su mente trantando de recordar cuantos amigos gays tiene. El Progre asiste al velorio de Néstor Kirchner con la bandera del Progresismo pero con un rictus de disgusto y mirando con desconfianza a diestra y a siniestra. Porque a su pesar, para él, todos los peronistas son unos negros de mierda, a pesar que defiende con ahínco la causa de los mapuches (nunca entendí porque rompen con los mapuches y se olvidan de ranqueles, pampas, etc, víctimas de los primeros). Y así con todo. ¿Será el Progre el Enano Fascista?

Tertulia en el cielo

por Denes Martos



Después de la entrevista con Maquiavelo en las profundidades del averno, la perspectiva de asistir a una tertulia en sitios más elevados y atractivos me resultó muy agradable. No sé si fue por la proximidad de la Navidad, o respondiendo a un intento de balancear la perspectiva de estos informes, la cuestión es que esta vez la Superioridad me encargó la cobertura de una tertulia en las regiones celestiales. Por supuesto que aquí tampoco pude entrar, y tampoco pude tener contacto directo con los participantes. De hecho, aquí ni siquiera me estuvo permitido hacer preguntas. Pero me fue concedido el privilegio de asistir y escuchar.
Lo cual, como podrán imaginar, es un raro honor muy pocas veces concedido a los mortales comunes.
Cuando llegué, la reunión estaba siendo amenizada por Thomas S. Eliot con una selección de sus mejores poemas. Estaba justo terminado de recitar los últimos versos de “Little Gidding” de sus “Cuatro Cuartetos”, un poema que termina con:
Y todo estará bien y
Todas las cosas estarán bien
Cuando las lenguas de fuego se replieguen
Hacia el nudo coronado del fuego
Y el fuego y la rosa sean uno.
El papa Leon X, el mismo que excomulgara a Lutero, lo escuchaba atentamente, no sin cierta mezcla de sorpresa y de consternación. Cuando el poeta hubo concluido, el anciano papa, de pronto, no pudiendo seguir guardando silencio, exclamó:
— ¡Notable! ¡Notable! ¡¿Así que ahora hasta los anglicanos pueden salvarse?!
— ¡No sólo ellos! – comentó riendo Chesterton. – Hay unos cuantos aquí que se arrepintieron a tiempo. ¡Especialmente entre los poetas y los escritores!
— Bueno. . . bueno. . . ¡No exageremos! – terció el Padre Castellani. – Los anglicanos, vaya y pase, pero no me imagino compartiendo tertulias con Julio Cortázar. No es tan sencillo. ¿Acaso cualquiera puede entrar aquí?
— ¡Claro que no! – protestó San Pedro. - ¡Por supuesto que no! La selección previa existe y es rigurosa, pueden creérmelo. Lo que sucede es que la línea divisoria no siempre la traza el Altísimo allí en dónde algunos suponen.
— ¿Y dónde está esa línea divisoria entonces? – quiso saber Hilaire Beloc
— Pues, puede llegar a variar en ciertos casos. El Altísimo es muy estricto y riguroso en materia de cosas como sinceridad, honradez y decencia. Pero, como todos saben, también es infinitamente bondadoso y, sobre todo, absolutamente justo. A veces la diferencia esencial la hace entre quienes lo honran y quienes lo agravian; entre quienes viven respetando su Creación y aquellos que tratan de destruirla.
— Y eso explica bastante bien por qué tan pocos han llegado aquí últimamente – murmuró el Padre Castellani.
— Pruebas al canto: – terció Santo Tomás – nunca antes hemos tenido tan pocos ingresos. Actualmente tenemos la tasa de arribos más baja de los últimos mil quinientos años.
— Pero ¿por qué? ¿Qué está pasando allá abajo últimamente? – quiso saber Leon X.
Quienes habían llegado en las últimas décadas lo pusieron un poco al día. Le contaron sobre las dos guerras mundiales y sus horrores; sobre el Gulag de los soviéticos y las demás masacres posteriores en Corea, Vietnam, Camboya, Palestina, Iraq, Afganistán y tantos otros lugares. Le informaron sobre el materialismo, el individualismo, el hedonismo, el permisivismo, el divorcio, la exaltación de las desviaciones, el fomento del aborto, la esterilización de las jóvenes, el imperio de la droga, la omnipotencia del dinero, la relativización de los valores, la ridiculización de lo sagrado, la corrupción en la Iglesia misma, la influencia idiotizadora  de los medios masivos . . .
— ¡Increíble! – murmuró el papa al final del relato.
— Y para colmo a todo eso lo llaman libertad y democracia. . .  –  acotó, no sin cierta sorna el Padre Castellani.
— Pues, a esto ha llegado la civilización occidental y cristiana – suspiró apesadumbrado Spengler. – Y no me digan que no se los advertí.
— ¡Vamos Oswald! Hace rato que dejó de ser cristiana – lo corrigió Beloc.
De pronto sonó el timbre. El propio Salvador fue a abrir el portal tras hacerle un gesto al custodio de las llaves del cielo para que se quedara sentado.
— Es a mí a quien vienen a ver, Pedro. Yo invité – explicó.
El recién llegado hizo una profunda reverencia ante los congregados y se presentó:
— Soy Mahoma, el profeta. Gracias por la invitación.
— Por favor, tenga la bondad de pasar y tomar asiento – le ofreció Jesús con amabilidad. – Estábamos justo conversando sobre la situación allá en la tierra.
— No es sencilla. No es sencilla. . .  – murmuró el profeta asintiendo con la cabeza mientras se sentaba en el lugar indicado.
— ¿Cómo evalúa usted la situación? – quiso saber Leon X.
— Vean. Yo soy un hombre sencillo. – respondió Mahoma luego de un breve momento de reflexión – En lo que a mí respecta, lo que veo es que, por un lado, todos mis seguidores en los EE.UU. de repente son considerados como terroristas. Por el otro lado, en Francia y en Alemania, ahora se los quiere tratar como intrusos indeseables. La verdad es que a veces me cuesta entender a ciertos cristianos. ¿Qué clase de cristianismo es ése al que no le molestan millones de abortos y se escandaliza por un burka?
— ¡No puede usted decir eso! – exclamó Leon X - ¡Nos hemos opuesto muy claramente tanto al divorcio como al aborto!
— Entre muchas otras cosas – terció el Padre Castellani.
— Es cierto, y no lo niego. Pero no me lo diga a mí. Dígaselo a los políticos que se dicen cristianos y que votaron las leyes que permiten esas cosas. En Francia y en Alemania ahora se las han tomado con los inmigrantes musulmanes. Pero nadie quiere admitir que estos inmigrantes solamente ocuparon un vacío. Porque Europa no creció y . . .
— ¿Cómo que no creció? – interrumpió uno de los pocos economistas presentes – El PBI de la Comunidad. . .
— No me refiero a lo económico – aclaró amablemente el profeta. – Me refiero a la población. La población europea tiene una tasa de crecimiento demográfica negativa. Todos los años quedan menos europeos y los que quedan son cada vez más viejos. ¿Por qué? ¿A causa de quienes? ¿Por culpa de qué ideologías? Yo creo que por ahí es que tendríamos que buscar a los responsables.
— Nadie puede acusar a los mahometanos por los errores cometidos en Occidente. Eso es cierto – admitió León X – Pero tampoco el Islam puede pretender que, para salvar esos errores, Occidente se vuelva mahometano.
— Es que, según lo que yo veo – replicó Mahoma – la cuestión no pasa por si Occidente será cristiano o mahometano. La cuestión pasa por si continuará, o no, siendo agnóstico, ateo, hedonista, individualista, depredador, estúpidamente consumista, antifamiliar, permisivo hasta el suicidio, relativista y materialista hasta la decadencia.
— Occidente nunca se hará mahometano – sentenció Chesterton.
— Probablemente no. – concedió el profeta – Pero yo me pregunto quién defiende más los valores cristianos actualmente en el mundo. Por lo que veo, los musulmanes, al menos en su gran mayoría, parecen hoy más “cristianos” que el Occidente “cristiano”. A veces me causan gracia los argumentos con los que se ataca al Islam. En su enorme mayoría esos argumentos atacan valores que podrían perfectamente ser los cristianos.
— ¿Por ejemplo? – quiso saber Santo Tomás
— Por ejemplo, entre nosotros la fe todavía forma parte integral de la vida de todos los días. Nadie se burla de ella. Quizás no todos la poseen en la misma medida, pero la respetan hasta quienes no la tienen y nadie la considera prescindible ni ridícula. Tampoco la oración o el ayuno se toman a la ligera. Para millones de musulmanes la práctica de la religión es bastante más que una simple costumbre o una pose socialmente aceptada. O un “mandato cultural” como dicen ahora algunos ignorantes que la van de intelectuales. Créanme amigos, el mayor peligro para Occidente no es la mahometana que oculta el rostro detrás de un velo, que cree en Dios, que cría a muchos hijos y que llega virgen al matrimonio. Tampoco es el mahometano que, quizás, puede llegar a tener más de una de estas mujeres, pero que reza todos los días, que una vez en la vida hace una peregrinación  la Meca, que no toma alcohol, que no consume pornografía y que respeta sus tradiciones. El mayor peligro para Occidente no le viene de afuera. Está en su propio interior.
Se produjo un gran silencio.
Jesús miró a los presentes y después preguntó con suavidad:
— Y bien, ¿qué le contestamos a nuestro invitado?
Spengler tomó la palabra:
— Es cierto que el mayor peligro para Occidente está en su propio interior. Su corrupción interna es el principal motivo de su decadencia. Justamente por eso, en su propio interior es en dónde hay que buscar el remedio. En su tradición, en su trayectoria, en su fe, en sus auténticas instituciones, en sus conocimientos, en su arte y su cultura. En todo aquello que una vez lo hizo sólido y coherente. Occidente debería abandonar los experimentos que lo debilitan y volver a los principios y a los valores que lo fortalecen.
— Respeto su opinión, effendi – asintió Mahoma. – pero la cuestión planteada es otra. Si tuviese Usted que elegir un futuro para sus nietos ¿qué preferiría? ¿Que se hiciesen mahometanos o que se volviesen drogadictos, egoístas, pervertidos y descreídos? 
— ¡No creo que existan solamente esas dos opciones! – tronó Santo Tomás con energía. – ¡La cuestión no puede ser planteada de un modo tan binario!
Chesterton quiso ser conciliador:
— Por favor Tomás, tranquilízate. No olvidemos que nuestro interlocutor es hoy, excepcionalmente, un invitado de Nuestro Señor. Por supuesto que hay otras opciones. Pero, así y todo, admitamos que el planteo es interesante. Porque, si no tuviésemos otras opciones, ¿cuál sería la mejor, o la menos mala de las dos que ha mencionado Mohamed?
— ¿O sea que la alternativa sería decadencia o herejía? – preguntó, algo mosqueado, el Padre Castellani
— Es que ésa no es una alternativa. En todo caso, sería una opción forzada. Como si a un condenado a muerte se le preguntara: “¿horca o fusilamiento?”  – insistió Santo Tomás.
— Personalmente elegiría fusilamiento. Al menos permite morir con dignidad. – comentó San Toribio Romo.
— Hay algo de eso – acotó Beloc – pero en todo caso el resultado sería el mismo. Y aquí lo que valdría la pena discutir no es la forma en que Occidente podría morir sino la forma en que podría vivir. La forma en que podría volver a ser lo que alguna vez fue.
— ¿Y si en vez de pensar en restauraciones pensáramos en algo nuevo?
— ¿Sobre qué base? Esas cosas no se construyen en el aire. – argumentó Spengler. – No se saca a toda una cultura y a toda una civilización de la nada. Sólo el Altísimo es capaz de algo así y últimamente no parece muy inclinado que digamos a hacerlo.
En el calor del diálogo sólo pocos advirtieron que Jesús y Mahoma se habían levantado y se dirigían hacia la puerta.
— Continúen sin mí – dijo el Salvador antes de salir – acompañaré a nuestro invitado y luego tengo un pequeño compromiso, de modo que no me esperen.
— ¿Quo vadis, domine? – quiso saber San Pedro revirtiendo inconscientemente al latín.
— A Roma. Se acerca mi cumpleaños y creo que nuestro amigo Benedicto XVI y yo tenemos una larga charla por delante. Últimamente en la Iglesia hay una serie de asuntos para los cuales parece ser que el Espíritu Santo necesita algún pequeño refuerzo de parte mía. . .
— Ten cuidado Señor. Roma ya no es el lugar que solía ser. Pero rezaremos aquí por el éxito de tu misión.
— Quizás mi misión no se limite a Roma . . .
— ¡Señor! ¡Hágase tu voluntad! Pero vayas adonde vayas, te ruego encarecidamente que no sea a Palestina.
— ¿Por qué, mi buen Pedro?
— Maestro, en Jerusalén, así como están las cosas . . . te volverían a crucificar . . .
Jesús sonrió, y antes de cerrar la puerta, agregó a modo de despedida:
— No sólo en Jerusalén mi querido Pedro . . . No sólo en Jerusalén . .

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Lo cortés no quita lo valiente

Quienes estamos politizados desde hace rato y tuvimos preclaros maestros (aunque hayamos sido mediocres alumnos), no necesitamos que Néstor Kirchner nos enseñara quienes son los medios. Menos, cuando su disputa con los mismos pareció basarse en intereses económico-políticos y, de una manera pueril, los disfrazó de contienda ideológica.

Marcelo Tinelli saludando a Cristina. Él pudo pasar el filtro.
Ya en su momento Arturo Jauretche había escrito una demoledora crítica a los diarios de su época en su conocido trabajo “Manual de Zonceras Argentinas” y había confirmado nuestra opinión basada en la observación y la lectura. Nuestros maestros nos ayudaron a identificar que lo que se llamaba “Opinión Pública” era en realidad la “Opinión Publicada”.  

Previo al deceso de Néstor Kirchner, los diarios, periodistas y opositores en general ejercieron una demoledora crítica diaria a Néstor Kirchner, que en muchos casos era razonable. Cuesta encontrar algún adjetivo calificativo descalificador que no haya sido usado para atacarlo.

Posterior al deceso, los mismos diarios, periodistas y opositores, con algunas honrosas excepciones, glosaron elogios donde ayer hubo casi un insulto. El silencio de Carrió fue lo más coherente de la inesperada jornada.

Pero, ¿cabría esperar otro comportamiento de los diarios, periodistas y opositores? No para nosotros, que vemos con asombro aún como La Nación califica a militares juzgados, como el “represor Fulano” en lugar de decir “el capitán o coronel Fulano”. La lectura de este diario por estos días, nos parece remitir a la lectura de un suplemento del conocido medio gubernamental El Argentino, y la TV nos muestra un Kirchner agigantado cuando ayer era el gran titiritero del gobierno de Cristina. Inclusive sus adversarios políticos elogian lo que ayer era el mismísimo demonio.

Quienes adoptaron una actitud piadosa ante el deceso del ex presidente, solo obtuvieron como respuesta, la ignorancia y el desprecio aún en el transcurso de un velorio. Algún radical tuvo que tragarse el discurso que preparó para la ocasión. Ni estas actitudes ni la televisación en vivo de las mismas, fueron casuales. El espíritu de Néstor, perdura.


jueves, 28 de octubre de 2010

De mortuis nil nisi bene

por Denes Martos

La algo estrafalaria frase del título es un viejo dicho adoptado por los romanos y que, según algunos, originalmente pertenece al sabio espartano Quilón. Significa “De los muertos, nada que no sea bueno”. Aunque, según otros, la traducción latina del original griego de Quilón tendría que haber sido “De mortuis nil nisi vere” – de los muertos, nada que no sea la verdad – algo que posiblemente se relaciona con el sentido de justicia de los espartanos puesto que el difunto ya no puede defenderse.

Néstor Kirchner ha fallecido.

Después de todas las críticas que le he dedicado en estas páginas quizás alguno de ustedes pensará que me cuesta horrores hacerle honor al aforismo grecolatino y escribir sólo cosas buenas de él. 

No es tan así. En primer lugar, jamás me alegré por la muerte de nadie. Nunca. En ningún caso. Nunca pude entender cómo algunas personas consiguen concebir a la muerte como un castigo merecido por las cosas malas que alguien ha hecho en la vida. Porque – y perdón por la obviedad – si ese alguien hubiera hecho sola, pura y exclusivamente cosas buenas, hubiera muerto igual. La Madre Teresa de Calcuta también falleció. Como todos. Como me tocará seguramente a mí, espero que dentro de algunos años. Como les tocará también a ustedes, ojalá que dentro de muchísimos más años. La muerte no es algo que nos merecemos. La muerte es algo que, inevitablemente, nos sucederá. Y si tiene algo de castigo, la causa de ese algo no necesariamente la tenemos que buscar en la vida puntual de una persona sino en algo metafísicamente mucho más complejo, muchísimo más profundo, y que algunas religiones refieren como la Caída original del ser humano.

De Néstor Kirchner nadie puede decir que fue de esos políticos que tiran la piedra y después se esconden y tratan de culpar a otros. Nadie puede decir que no fue al frente poniendo la cara desafiando y hasta atacando al que lo desafiaba. Si hubo una constante en él, esa constante fue la de redoblar permanentemente la apuesta a la hora de perder. Le gustara a quien le gustase y se ofendiera quien se ofendiese.

Entendió que en política, el poder no se regala; se conquista. Y para conquistarlo hay que pelear contra los otros que también quieren conquistarlo. Y en esa lucha se da siempre lo que decía el general Custer: “El primero es el primero. El segundo no es nadie”. Lo demás es hipocresía y en materia de poder político Néstor Kirchner nunca fue hipócrita. Quiso el poder porque tenía vocación de poder. Lo conquistó y lo ejerció. A algunos no nos gustó la forma en que lo hizo. A los politicastros lo que no les gustó fue que haya sido él quien lo hizo. Pero lo hizo. Y no dejó dudas al respecto.

Llegó a ser presidente de la Argentina en el 2003 con apenas el 22.24% de los votos. A los seis meses de mandato asumido había descabezado a la cúpula militar, colocado al Dr. Zaffaroni en la Corte Suprema, descabezado a la Policía Federal, reacomodado a la Policía Bonaerense, aplazado los pagos al FMI, presionado a las empresas privatizadas obligándolas a negociar tarifas, balanceado el poder del aparato político del PJ de la Provincia de Buenos Aires y presionado a los gobernadores con la coparticipación federal. 

Fue un ritmo al que la politiquería argentina no estaba acostumbrada. Más allá de los aciertos o desaciertos de sus jugadas de ajedrez, lo cierto es que Néstor Kirchner siempre estuvo dos, tres y hasta cuatro movimientos adelantado a todos sus competidores. Si a sus partidarios les resultó difícil seguirlo, a sus enemigos les resultó más difícil todavía alcanzarlo. Si al final hubiera ganado – o no – la partida, eso es algo que ya jamás sabremos. Pero que, bien o mal, el hombre jugaba a ganar, eso nadie lo puede poner en duda. Si la Argentina ganó o perdió con las victorias de Néstor Kirchner ésa también es otra historia. La de él es que jugó a ganar y la de sus enemigos es que muy pocas veces pudieron impedir que les ganara la cuerda. 

Le sobrevive políticamente una mujer que había empezado a militar con él cuando ella tenía apenas 17 años. Cuando, en 2007 Cristina Fernández de Kirchner recibió el bastón presidencial de manos de su marido, Néstor le dijo: “Éste es tu tiempo”.

Hoy, a partir de las 9:15 de la mañana, en El Calafate, se cumplieron esas palabras que, al final, resultaron ser una profecía.

lunes, 16 de agosto de 2010

Educación o decadencia

Sarmiento, hombre de luces y sombras.

Así como es interesante ahondar en las causas que llevaron a las ex-colonias inglesas a ser lo que son y a las ex-colonias españolas a conformar este triste conglomerado latinoamericano, también es interesante investigar el porque la Argentina se distinguió entre estas naciones, siendo vista en su momento como una potencia en ciernes.

Es probable que la Educación haya jugado un muy importante papel, obviamente entre otras causas .

Inclusive a aquellos a los cuales no nos caía muy simpático Sarmiento, no dejábamos de elogiar su perseverancia por el desarrollo y crecimiento de la Educación PÚBLICA.

Pasaban los diferentes gobiernos con su destructiva herencia, y parecía que siempre la Argentina estaba capacitada para sobreponerse a sus mediocres gobernantes, de la mano de la gran capacidad de su gente. En parte por su herencia sociocultural, en parte por la educación que recibieron.

Llegado 1983, hacen su aparición los Apóstoles del Progresismo, con su inconfeso afán de terminar con las pocas cosas que habían quedado en pié en nuestra Argentina. La Educación fue uno de sus blancos predilectos. Algunos con el propósito de probar sus bibliotecarias teorías, otros por puro espíritu revanchista, otros solo para parecer diferentes y los más, arrastrados por esta nefasta ola.

Filmus, la educación al poder.

A nadie le es ajeno la pérdida de nivel de todos nuestros niveles educativos en estos casi 27 años. Todos aquellos que disfrutamos de la educación pública antes de esta era, no podemos entender el nivel de nuestros hijos ni el de los que los educan. Asimismo, el deterioro socio-económico nos ha llevado a que las escuelas en primer lugar intentan dar de comer, en segundo lugar de contener, dejando para el final su prioritario objetivo educativo.

La escuela como comedor.

Escuchamos estos días alarmas en la comunidad educativa sobre el nivel educativo. Nos dicen que más del 30% de los jóvenes argentinos de 15 años no pueden entender un texto simple. En virtud a problemas de educación detectados, implementan dudosos sistemas educativos en los cuales el niño recién lee y escribe fluidamente recién en 3er grado. Se explica esto.....DENOSTANDO A LA EDUCACIÓN QUE HIZO GRANDE A LA ARGENTINA, NO AL DESASTRE QUE COMENZÓ CON ALFONSÍN.

Hasta bien entrado el siglo XX, la Argentina era un faro para los países latinoamericanos, y no solo desde el punto de vista económico como recalcan hoy los liberales y conservadores. En muchísimos aspectos, de la mano de una inmigración que nos hizo diferenciar cada vez más de la herencia colonial hispana (aunque esta inmigración también venía en gran parte de España, aunque esto será tema de otro post), la Argentina era diferente. Brasil, Colombia, Chile, Venezuela, no eran países con los cuales la Argentina se comparara en casi ningún aspecto.

Se le critica a la Generación que gobernaba durante el primer Centenario en 1910, que la Argentina y Buenos Aires tuvieran como objetivo parecerse a Europa y a París.

Durante este Bicentenario, paradójicamente, estamos tratamos que esto no se parezca a Asunción del Paraguay. Sin ofender a nadie pero sin dejar de decir las cosas como son.

lunes, 9 de agosto de 2010

Lehman Brothers for Gaza

Suele decirse, dicho trillado, que el Sentido Común es el menos común de los sentidos.

Yo diría, que mínimamente, es más fácil pensar con un cerebro ajeno que con el propio, sin es que en absoluto se desea pensar.

Las redes sociales como Facebook, Twitter, incluso las más profesionales como LinkedIn, ofrecen a los navegantes de la Red inéditas y en muchos caso anónimas posibilidades de expresarse libremente. Esa libertad, da también a situaciones risueñas, inconcebibles, a veces ofensivas. También, a descubrir el pequeño cerebro de nuestros congéneres. O lo estrecho de su mirada. No de todos, eso es obvio.

Pulula por Facebook la frase, grupo o deseo, "Cambio tesoros del Vaticano por comida para África". El navegante, en una acción cuasi heróica para su gris existencia, presiona "Me gusta" o "Me adhiero" casi sin titubear, ganándose el aprecio de miles como él o ella. Luego con el mismo valor, adhiere a "Yo no veo a Tinelli" o "Pachano sí, Ricardo Fort no".

La frase, grupo o deseo "Cambio tesoros del Vaticano por comida para África" es casi imposible de sostener en un debate civilizado, salvo que se sea un fundamentalista anti católico. Sería bueno pensar quien compraría esos tesoros del Vaticano y como se haría para distribuirlos. Además, para cuanta comida eso alcanzaría. Y deseríamos saber además a quien se la comprarían. Una serie de razonamientos tan absurdos como la frase que les dió origen.

Lo primero que llama la atención que que se sobrestima el poder de la Iglesia Católica, tanto en lo que respecta a lo político como a lo económico. En lo político está claro su debilidad actual: ni siquiera puede sostener en la Argentina su oposición al casamiento entre personas de igual sexo (o parecido). En lo económico, soslayan el poder de las grandes corporaciones financieras y bancarias, amén de los grandes grupos económicos productivos. Los primeros generan dinero "a sola firma" como diría una propaganda, y hasta controlan la Reserva Federal en EE.UU. Los segundos ponen y sacan gobiernos en el Mundo con una facilidad pasmosa. Es que el anticatolicismo, de la mano de grupos progres, es una regresión medieval.

Ahora bien, ¿por qué África? si entendemos por África el África negra, hablamos del continente sin historia. Uno puede llegar a suponer que hicieron esos pueblos durante miles de años de Historia: vivir primitivamente tal cual los encontraron los primeros exploradores europeos. Es increíble que en miles de años, no hayan podido o querido navegar más allá de sus extensas costas. Salvo algunas modestas embarcaciones para ríos y mares, nada podemos encontrar en África en este campo, así como en tantos otros. ¿Sería África antes de los blancos o europeos un paraíso como la Bolivia precolombina de Evo Morales? Suponemos que no. También podemos suponer que las pobres condiciones de vida, lograban mantener a raya la población en lo que a crecimiento demográfico se refiere, permitiendo su alimentación básica. La llegada del hombre blanco con su tecnología y ciencia logró que las poblaciones crecieran como nunca.

Entonces repito: ¿qué nos atrae de África? ¿Su falta de recursos humanos? ¿o lo Progre que es defender a las razas de color explotados por los rapaces sin color?

Sin defender a la Iglesia Católica, uno supone que en 20 siglos de existencia alguna obra de bien hicieron. Aquellos que son creyentes, también dirán que han salvado miles de almas.

Entonces, ¿por qué no pedirle el dinero a la banca financiera rapaz, que nuevamente en 2008 despojó de sus ahorros a la gente común y terminó, nuevamente, salvada por el Estado? Y en vez de África, ¿por qué no ayudar por ejemplo a palestinos, iraquíes, afganos, haitianos?

¿Es mucho pedir un pequeño aporte de Lehman Brothers for Gaza?

Yo prefieron seguir visitando la Eterna Roma y por una módica entrada seguir disfrutando de La Piedad, de la Capilla Sixtina, de San Pedro y de todos los tesoros que el Vaticano alberga.

No quisiera La Piedad en la pileta de Carlos Slim, la Capilla Sixtina convertida en moderna galería de arte de George Soros o San Pedro con un McDonalds adentro.

viernes, 16 de julio de 2010

Los políticos argentinos a través de Twitter


Algunos comentarios, comentados...


victorhugo590  
"Tengo certeza de que no apoyar a la ley de matrimonio igualitario equivale intrínsecamente a validar atrocidades como la dictadura militar".

Uno entiende que Victor Hugo se refiere a la Dictadura Militar que gobernaba la Argentina cuando él vino en 1981 a trabajar a este país dictatorial. Aparentemente en ese momento no le importó. Es que según Maslow primero vienen las necesidades alimenticias y luego las intelectuales. Y don Victor Hugo andaría queriendo comer.

juancabandie 
"Critina recibe Honoris Causa en univ de China, y se acordará 10 mil mill de dolares en inversiones en Arg. Seguimos aislados del mundo. je!"

Cabandié, un impresentable que llega a sus cargos políticos por ser víctima de un drama y no obviamente por su capacidad. ¿Y los 10.000 millones, Juan? ¿Más de la Anunciocracia? Jejeje.
Eso sí, si la guita viniera de otro país, sería el colonialismo en acción....


tognettidaniel
"Estoy con Holanda, por el 74, por el 78 y porque es el pais de la libertad."

Nada peor que estos libertos. Después, cuando le tocan el trasero haciendo un reportaje o le roban el MP3 en el Subte, piden pena de muerte para todos los negros de mierda. Qué fácil que es ser Progre.

AlexFreyre
"Mi mamá dijo: quiero nietos de todos mis hijos, y quiero los mismos derechos para todos mis nietos!, me tuve que casar."

Cuac. Que vuelva la colimba.

678_oficialfans
"El barra muerto en Sudáfrica no murió por causa de un ataque de los barras, murió por causa de un ataque cardiaco.".

Sí, seguramente no estaba visitando un Museo en Ciudad del Cabo...bueno, si te gusta el programa 678, es notoria la ausencia de masa encefálica...

ricalfonsin   
"Estamos tratando la Ley de Glaciares. Tenemos que hacerlo con respeto. Y privilegiando el cuidado del medio ambiente."

Como buen radical y como buen hijo de su padre, habla mucho y no dice nada. Inútil como todo radical.

No puede reproducir más los tweets de don Aníbal Fernández, porque ante una pregunta mía, me bloqueó...democráticamente, obvio!!!

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