lunes, 28 de febrero de 2022

De experto en vacunas a especialista militar

Rápidamente, aquellos especialistas en pandemias, cuarentenas y vacunas; pasaron a ser expertos economistas que nos explicaban como negociar la deuda externa para luego convertirse en analistas militares y de relaciones internacionales que, convengamos, a muchos les queda mucha más cómodo y pueden decir una serie de barbaridades incomprobables con la misma firmeza y convicción que le piden 100 gramos de jamón cocido al chino.


Claramente tenemos algunas variantes entre estos personajes, a lo cuales podemos dividir en 3 grupos, iguales de ignorantes. Los pro Ucrania, OTAN y la “democracia”; los pro Rusia y pro Putin, y aquellos que no se juegan por ninguno de los dos bandos y esgrimen algunas absurdas teorías conspiracionistas.


Los primeros son de sensibilidad selectiva. Difícilmente pueden ubicar a Ucrania en un mapa. Su solidaridad con las víctimas básicamente tiene que ver con quien es el atacante. Nunca veríamos sus lágrimas por víctimas palestinas, iraquíes, afganas, yugoslavas o cualquiera de las colateralidades de una operación militar de EE.UU. (aunque lleven la bandera de la OTAN u ONU) o algunos de sus aliados. Son capaces de justificar hasta la exasperación un ataque israelí que deje decenas de niños muertos pero sacan en tapa de conocidos matutinos a un anciano ucraniano con heridas leves y un crespón negro. 

Los segundos son básicamente anti norteamericanos e izquierdistas. Aprovechan cualquier oportunidad para destilar su tradicional resentimiento general, y cuentan la invasión a Ucrania como si fuera un partido de fútbol, festejando cada cohete ruso como si fuera un gol. Muestran la misma sensibilidad selectiva que el grupo anterior, pero de manera totalmente inversa, están totalmente preocupados por los rusos del Donbas así como creían que era una exageración de Hitler la suerte de los alemanes residentes hacía siglos en el Sudeteland. Algunos creen que el ataque ruso representa la resurrección de la U.R.S.S., en tanto otros creen que la 11va economía del mundo es capaz de poner de rodillas a EE.UU. Viendo las últimas sanciones de Occidente a Rusia, uno se plantea si Putin no pensó que eso podría pasar….


El tercer grupo es muy interesante. Es el grupo de la tercera posición en todo hecho político y, generalmente, analizan todo en función a guerras y acontecimientos de hace 100 años. Nunca toman partido por nada, se oponen a todo. Este grupo se caracteriza por expresar todo con fotos, memes y frases altisonantes. Putin pasa de ser comunista a ser judío o sionista, Rusia y Ucrania son a la vez países sionistas enfrentados, Ucrania es un regimen neonazi (por lo cual lo apoyan o defenestran según sea el caso), Rusia es una dictadura zarista o el más delirante que esta guerra no existe y el agresor es Ucrania, 


Con esta guerra pasan algunas cosas muy interesantes. El ejército ruso, a la fecha de esta publicación, está demostrando la misma ineficiencia que ha mostrado a lo largo de su historia y la misma incapacidad de ejecución de operaciones militares quirúrgicas que mostró desde 1980 a la fecha. El tradicional rodillo ruso es una operación militar que no repara en daños a los civiles del bando contrario como así tampoco no repara en las bajas propias. Y hoy esto es difícil de hacer.


Al promediar la guerra de Vietnam, los ciudadanos norteamericanos veían cada noche en sus pantallas de TV lo que había pasado ese día en esa guerra. Y eso fue uno de los detonantes de la oposición interna a dicho conflicto. Así fue que aprendieron y en 1983, durante la invasión a la pequeña Granada, no se permitió bajar a los corresponsales periodísticos de los barcos hasta que la operación militar hubiera concluido. 


Ahora, ¿cómo se puede llevar a cabo una guerra de esta envergadura en plena Europa, siendo televisada en vivo y replicada en las redes hasta el hartazgo? Teniendo en cuenta que en general en las guerras ningún bando quiere demasiados testigos, ¿cómo lidiará Rusia con esto?



Lo veremos durante los próximos días.

 

sábado, 25 de septiembre de 2021

La Batalla Cultural

La desesperación de los dirigentes peronistas luego de una de sus mayores derrotas electorales de la historia, tiene su sentido y su explicación. El peronismo ha dejado de ser un partido político (si alguna vez lo fue) para convertirse en un partido del Poder. Es decir, sus dirigentes detentan el Poder a nivel nacional, provincial y municipal (en estos dos últimos casos salvo excepciones) desde hace décadas, y la lucha por un resultado electoral no tiene como objetivo la discusión de ideas, la intención de crear un país mejor o de mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, sino de conservar los resortes de poder territoriales, gremiales o empresarios que detentan. Es una lucha de supervivencia, por eso es tan cruel. Es muy difícil ver que un dirigente de esa fracción vuelva a la actividad privada (si es que alguna vez estuvo) luego de perder una elección. No, se aferran a sus posiciones con uñas y dientes y, cuando las pierden o están a punto de perderlas, pueden ser tan feroces como lo vemos a diario.

En esta posición no solo están los dirigentes del partido, sindicato o organización barrial, sino todas las personas que los integran o detentan cargos en la administración pública. La tan denostada por ellos "Teoría del Derrame Económico", a la cual critican siempre, se hace realidad en sus actividades: dirigentes que se han convertido en millonarios, tienen colaboradores con muy buen nivel de vida hasta llegar a los escalones más bajo de las organizaciones, con un puestito estatal o una batería de planes sociales. Todo esto está en riesgo cuando se pierde una elección.

Luego de las innecesarias, costosas e inútiles PASO, este gigante estatal parasitario reaccionó de manera brutal. La gran electora generó un pequeño golpe palaciego, donde quienes detentaban la presidencia de la Nación y la gobernación de la provincia de Buenos Aires tuvieron que sacrificar a varios de sus colaboradores más cercanos, con alguna tibia protesta en un caso y una genuflexión a prueba de balas en el otro.

Todo apunta al 14 de noviembre, las elecciones reales. Hasta esa fecha, todo será una fiesta. Una buena noticia por día, una repartija a diestra y siniestra de planes sociales, aumentos salariales, rebajas impositivas, regalos de bicicletas y electrodomésticos e incluso, el festejo de un embarazo, cuando hasta hace poco festejaban y aplaudían los abortos. Todo será poco para conseguir la supervivencia.

Pero no seamos necios. Las PASO de 2019 perdidas por Mauricio Macri, tuvieron un efecto similar (más tenue) en su agrupación política. También se tiró dinero a la calle con el fin de revertir una elección que era a todas luces algo imposible de hacer. Pero con una diferencia: la ferocidad fue menor porque en general, los integrantes de dicha coalición tienen forma de vivir por fuera del Estado. Bueno, casi todos. La cúpula parece estar en la misma posición que el peronismo, salvo honradas excepciones.

Entonces tenemos que ir a la teoría Gollán, que dice que con un poco más de dinero en el bolsillo, la gente haría oídos sordos a fiestas clandestinas, revoleo de bolsos o compras de departamentos en Miami. ¿Es tan así eso, es Argentina el contraejemplo de la pirámide de Maslow?

¿Tendremos que acostumbrarnos a esta repartija de favores prebendarios en cada elección? Tampoco valdría para la Argentina la frase usada en EE.UU. "es la economía, estúpido", como clave para ganar la elección. Acá sería "es lo que podés obtener antes de cada elección, estúpido". Parecería que no encajamos en ninguna línea de pensamiento mundial.

¿Por qué aparece Cambiemos (o Juntos o como se llame) a veces como un kirchnerismo de buenos modales? ¿Por qué surgen dentro de la misma agrupación voces que enfatizan la necesidad de una pata peronista? ¿Por que su último candidato a vicepresidente fue Miguel Ángel Pichetto, fiel espada de CFK en sus mandatos? PORQUE NUNCA SE HAN ATREVIDO A DAR LA BATALLA CULTURAL.

Para el macrismo está bien que cierta parte de sus adherentes estén a favor del aborto, otros en contra. Pasa con la mayoría de los temas, como con los planes sociales, carga impositiva, educación sexual, leyes sociales, etc. Ellos los lleva a que son una alternativa al peronismo siempre y cuando el peronismo no cumpla con lo prometido: el plan, el aumento salarial, el reparto de jubilaciones a mansalva, etc. No logran diferenciarse para el 10% de la población que define cada elección en la Argentina. 

Si no se da la BATALLA CULTURAL por las IDEAS, siempre estaremos al ARBITRIO de la BILLETERA. Punto.

¿Quieren ejemplos cercanos? Chile. Cualquier número económico o social que se analice de Chile desde 1971 para adelante, muestra a dicho país con el mayor progreso en el ítem que se analice, crecimiento económico, PBI, PBI per cápita, pobreza, indigencia, desocupación, etc. en América Latina. 

Bastó un aumento del subte en la capital trasandina para que se disparara, de una manera que se hace difícil de calificar de espontánea, una "pueblada" que casi causa la caída de un gobierno. El mismo, luego de algunas dudas iniciales, tuvo que recular en chancletas y ceder a un plebiscito para reformar la Constitución, lo cual va a poner en riesgo todo lo avanzado durante décadas. ¿Qué fue lo que le faltó a la dirigencia chilena? Dar la Batalla Cultural, creer que estaba todo bien, sin darle un trasfondo de valores y explicaciones acertadas al desarrollo económico chileno. Claro, como iban a explicar a su población, bombardeada por los medios progresistas, que todo eso comenzó con Pinochet, faltaba más.

Acá en Argentina pasó algo similar, hace muchos años. Mauricio Macri se estaba candidateando para ser Jefe de Gobierno de la Ciudad. Lo reporteaba el periodista económico Maxi Montenegro. Macri, hablando de su plan, hablo de un hecho incontrastable: el último que había tenido un plan para la ciudad había sido el Intendente Cacciatore. Acto seguido, el progresista Montenegro levantó la voz y le dijo "pero eso fue durante la dictadura". Y Macri calló.



domingo, 28 de marzo de 2021

Ese no es peronista

El peronismo, en cada nueva irrupción al comando del país, de una provincia o de un municipio, hace gala del olvido. Llegan como si nunca hubieran estado. Prometen lo que ayer fueron incapaces de hacer o cuando en su momento hicieron lo contrario. El mensaje es encantador y suena sensible a los oídos vírgenes. Como el público siempre se renueva por razones biológicas, siempre consiguen nuevos adeptos. Es un eterno retorno del fracaso disfrazado de esperanza.


Podríamos decir que es bizarro que un pseudo partido político que, tomando por ejemplo este largo período de normalidad democrática nacido en 1983, tuvo siempre mayoría en la cámara de Senadores y casi siempre en la de Diputados, gobernó abrumadoramente la mayoría de las provincias entre ellas la más importante y en algunos importantes municipios del conurbano bonaerense del tamaño electoral de una provincia, desde 1983 hasta la fecha encabeza el ejecutivo municipal; vuelva al Poder inmaculado como una virgen y que convenza a todos sus votantes que el mal que el país vive, se generó en ese 10% del tiempo en el cual ellos no gobernaron.


Pero en este corto escrito el punto es otro. El punto es, tomando un término penosamente célebre en la política de hoy, el de los negacionistas. El de los que expresan la remanida frase “ah, pero ese no es peronista”, que a veces muta en “eso no es peronismo”. La emplean tres grupos con diferentes visiones.


  1. Los que se definen como peronistas

    En este primer caso, que amerita dividirlos en algunos subgrupos, la frase es usada por peronistas que, ante el fracaso palpable en el ejercicio del Poder por miembros de su misma corriente política, se escudan en esa frase como escudo protector.
    El primer subgrupo sería aquel de las rencillas internas. El menemista o peronista sindical que califica a los K como “no peronistas” porque el General los echó de la plaza, y el grupo K o peronista ortodoxo que califica al menemismo como “no peronista” por sus políticas superestructurales liberales. Hasta acá y con solo este subgrupo bajo análisis, el caso podría tratarse de una interna partidaria.
    Pero avancemos a otro subgrupo, los peronistas de la época dorada. Para ellos, existió en épocas pretéritas un gobierno perfecto para la clase trabajadora, los industriales, los jóvenes y los jubilados, era la Argentina Potencia. Sin ahondar mucho en dicho análisis, este subgrupo considera que todo lo que vino después, yendo de fracaso en fracaso (dándoles la derecha que hubiera existido una época dorada) no fueron gobiernos peronistas, aunque se tratase de dirigentes históricos, que estaban afiliados, se presentaron por dicho partido a elecciones, cantaban la marcha y reinvindicaban a Perón, Evita y el peronismo histórico. Si tiene cuatro patas, cola y ladra, es un perro diría mi abuela.

    Vayamos al segundo caso de negacionistas que es muy interesante.

  2. Los nacionalistas

    Esta caso, que conozco bien de cerca, considera que existió una época donde el peronismo fue nacional-revolucionario desde sus orígenes hasta la traición, a la cual no pueden precisar en fechas ni en nombres (es decir, si Perón fue el traidor, por ejemplo). De todos los gobiernos peronistas posteriores a esa traición, solo rescatan, a partir de razonamientos absurdos, al de Isabel Perón (1974-1976). Eso sí, todos los que vinieron después, “no son peronistas”; y lamentablemente vuelcan su militancia a un resaltamiento del peronismo histórico aún no declarándose como peronistas, lo cual hace que en sus excursiones electorales no los voten ni propios ni extraños. Si el votante es peronista, va a votar al peronismo, no a un pequeño partido que diciéndose nacionalista, reivindica al peronismo. Si el votante no es peronista, no va a elegir una opción no peronista pero admiradora de un régimen que en el mejor de los casos, detesta. En informática lo llamaríamos un perfecto “deadlock”. Se dio el caso que intentando hace razonar a un joven militante nacional-revolucionario sobre lo falaz de esta postura, le pedí me nombrara 5 dirigentes peronistas que el considerara que fueron nacional-revolucionarios, dado que consideraba que el partido en algún momento lo fue. El listado fue Perón, Evita, Isabel, Rucci y como no encontró ni siquiera él un quinto, nombró en esa posición al Pueblo Argentino. Poético pero ridículo.

    Vayamos al último grupo, al más increíble.

  3. Los no peronistas

    Crecí en una familia donde había antiperonistas acérrimos y no-peronistas. Siendo un niño de primaria, cualquier referencia que se hacía al peronismo histórico (46-55) se hacía en función a una Dictadura, aún cuando en ese momento estuviera gobernando Lanusse. El peronismo era una mala palabra, el mal, por suerte desparecido, con un tirano prófugo. Ese era, cierto o no, el razonamiento de una inmensa mayoría de los no-peronistas. Luego vinieron los 70’s con su carga de irracionalidad, locura e incompetencia gubernamental peronista, que parecían darle la razón a mis abuelos. “Viste, volvieron como lo que son, como lo que siempre fueron, que vuelvan los militares!”, y volvieron nomás.
    Los golpes de 1955 y 1976 en ambos casos y en tema que da para otra nota, salvaron al peronismo. En 1983, a pesar de haber sido derrotado en las urnas, el peronismo estaba blanqueado, con numerosos gobernadores, intendentes y legisladores, presentes en el campo cultural y ni hablar en el campo sindical.
    A partir de 1983 el peronismo, incluso para los no-peronistas o antiperonistas, era un partido más y con los años de democracia, las nuevas generaciones empezaron a olvidar las leyendas negras del peronismo en sus dos períodos previos al frente del ejecutivo nacional, en algunos casos por desconocmiento, en otros por una precisa y no respondida propaganda. Esto llevó a que el no peronista, pudiera en determinadas circunstancias y con determinados candidatos, votar al peronismo. También, que algunos individuos sin pasado ni presente peronista, lo fueran. Massa o De Narváez candidatos, liberales votando a Menem, radicales apoyando a Duhalde o marxistas votando y sosteniendo a los Kirchner. Y para peor, los no peronistas empezaron a compartir y a promover mitos y leyendas peronistas.

    Todo esto llevó a la última de las paradojas. Aquellos no peronistas que por ejemplo para criticar a Menem y/o a Cristina Kirchner, utilicen el consabido latigillo de “no son peronistas”, haciendo referencia a un partido político al cual no adscriben, pero que habría tenido una época dorada, o al menos no tan terrible como las más recientes. Sin saberlo, adscriben a los mitos, leyendas, medias verdades y mentiras peronistas.


No está mal un ejemplo presente de lo que intentamos explicar en esta pequeña nota que da para un debate mucho más largo. Pero parrafraseando a mi abuela, estimados, si tiene 4 patas, cola y ladra, es un peronista, digo un perro.





sábado, 31 de octubre de 2020

Guernica, Grabois, el infantilismo revolucionario y una pequeña ayuda de Trump

La insoportable pandemia del coronavirus tapa con un humo bastante homogéneo una gestión de gobierno que probablemente se encuentre entre las peores de la historia argentina, si no es la peor.

Un 48% de los argentinos son corresponsables de haber llevado al poder a una coalición de fuerzas dispares, heterogéneas, antagónicas, corruptas, de constantes fracasos en cada gestión en la cual intervinieron; y ahora miran para otro lado y no quieren hacerse cargo de sus decisiones.


Una coalición que en cada puesto importante puso un militante, de acuerdo a una prolija distribución de sillones entre los sectores componentes de la misma. Un militante que en el 90% de los casos (siendo generoso) no tiene la más remota idea de como gestionar el ministerio, secretaría, instituto, empresa en la cual fue colocado. Malena Massa en AySA, Cabandié en Medio Ambiente, Ginés en Salud de la Nación, Larroque en “Desarrollo de la Comunidad" en la provincia de Buenos Aires, Kicillof en la gobernación de Buenos Aires, Krepalk y Gollán en Salud de la provincia, Donda, Lewin, Cafiero, Guzmán, Sabbatella, Lammens y sigue una interminable lista. Que puede salir mal.


Una situación mundial complicada y una situación local que se desmadró luego del triunfo de Alberto Fernández en las PASO, hubieran necesitado un gobierno enfocado, analítico y pragmático. Muchos creyeron ver en Alberto esa persona, pobres ilusos e inocentes integrantes de ese 10% que decide cada elección en la Argentina por una tira de asado y un fernet 70/30.


En lugar de eso, tenemos una coalición gobernante que intenta imponer una agenda progre, ideologizada y sin objetivos claros ni asertivos para resolver la crisis argentina.


Una coalición que en cada tensión existente en el país, tiene integrantes a cada lado del mostrador, como por ejemplo en temas tan importantes como la propiedad privada, la seguridad y la economía.


Dejando de lado las barbaridades que han dicho el presidente y su Ministro (ahora sí tenemos ministerior….) de Salud con respecto a la pandemia, podríamos focalizarnos en el resto de las barbaridades.


El caso Vicentín y la soberanía alimentaria, dieron pie a que una serie de impresentables pseudo intelectuales elaboren rebuscadas teorías acerca del tema, que se agotaron de a poco, se desvanecieron, a medida que la Justicia se ponía los pantalones y fallaba como debería hacerlo en un país serio, con el respaldo de gran parte del país productivo. El intento de empresa de referencia en el mercado, murió a poco de iniciar su camino intelectual.


Luego de esto apareció la renovada violencia de los pseudo mapuches en el sur, cobijados por un ente ESTATAL, el INAI (Instituto Nacional de Asuntos Indígenas). Entre nosotros, no se porque no le pusieron de Pueblos Originarios….Otro juez ordenó desalojar una violenta toma, donde la falta de autoridad provincial y nacional pusieron en peligro a muchos ciudadanos vecinos de esa toma realizada por un grupo secesionista, que no reconoce autoridades nacionales ni provinciales y tiene el apoyo de gran parte del consenso progre argento, herederos de Santiago Maldonado.


Guernica venía desde hace meses y terminó como iba a terminar, dado que ya todos sabemos que en estos casos alargar cualquier decisión que se vaya a tomar, hará que el final sea desordenado, violento e injusto para todos los involucrados y observadores. Nuevamente los integrantes del consenso progre aliado circunstancial del gobierno, fueron los principales combativos contendientes de la policía y además principales aliados inesperados de los que lucran con estas tomas. 


Y para finalizar, Grabois y el Proyecto Artigas. Un proyecto que así como se dio a conocer un 15 de octubre, murió sin gloria y dando bastante pena un 30 del mismo mes. Una combinación de infantilismo revolucionario, delitos contra la propiedad y mentiras verdaderas apoyada nuevamente por el consenso progre y por funcionarios estatales y provinciales, sin que el Estado se atreva a dar un veredicto de acuerdo a lo que indican la Constitución, las Leyes y el sentido común. Nuevamente una jueza no dejó lugar a dudas (luego de un dubitativo juez subrogante anterior) y decretó una nueva derrota de la coalición gobernante. Pero para agregar otro granito de arena a la confusión general, el presidente declaró que la idea de delegado papal Grabois, no es descabellada...


¿Cuál será la próxima? ¿Cuando la Corte Suprema ya dictamine sobre el pedido de traslado de los jueces promovido por la coalición en busca de la impunidad de su Reina?


¿Cuál será el próximo descalabro al cual nos veremos expuestos los argentinos?   


¿A qué otras plagas nos expondrán aquellos que gobiernan hace décadas con resultados conocidos por todos? ¿Cuál será el resultado del populismo sin plata? ¿Será por eso que se necesitan estas intentonas ideológicas absolutamente inútiles, para tapar la falta de fondos que el peronismo siempre ha distribuido con impericia y nunca ha podido generar de manera sustentable por sus medidas?


¿Cuál será el próximo intento revolucionario de estos émulos del Che Guevara?


Sin dudas, el mundo y por ende la Argentina, necesitan el triunfo de Trump la semana que viene.


¿Se imaginan a Kamala Harris (no a Biden porque no existe) y a todo el consenso progre del ex-partido demócrata gobernando la primera potencia mundial? Los Dioses nos amparen.

sábado, 26 de septiembre de 2020

El año que vivimos en peligro. COVID y peronismo



En breve tiempo, decenas de libros acerca de esta crisis pandémica mundial inédita se editarán. Análisis macro, regional, nacional, pequeñas historias y miserias humanas, libros anecdóticos o de historias de vida. De héroes, villanos y ciudadanos comunes. Menuda tarea le queda a quien analice el comportamiento del estado nacional argentino y de su principal distrito, la provincia de Buenos Aires.

Quizás hoy aún es temprano para ese análisis, pero lo ocurrido ayer, cuando la provincia anuncia sin ponerse colorada que debido a un cambio en la política de contabilización de fallecimientos por la enfermedad y un cruce de sistemas informáticos, suma más de 3.500 muertos a un total que a nivel provincia no llegaba a los 10.000. Un número tremendo, conmocionante y que nos llama a la reflexión. En manos de quienes estamos….

Podemos ensayar un somero análisis de la pandemia en la Argentina, sin ser detallistas. Desde el verano, cuando el Ministro de Salud de la Nación Ginés González García, luego de asumir al ritmo de canciones de barras bravas y al grito de “Salud es Ministerio”, desestimó la gravedad del COVID, considerando que la gripe común era más grave y que veía difícil que llegara desde China. Primera gran curva que se comió don Ginés.

Luego tuvimos a partir del 20 de marzo la primera cuarentena por 14 días, que dura con modificaciones y mutaciones hasta hoy, 26 de septiembre.

Recordemos las primeras conferencias de prensa del presidente Fernández, el gobernador soviético Kicillof y un incómodo Rodriguez Larreta. El presidente y el gobernador, con innumerables filminas, le demostraban al mundo como se debía combatir esta pandemia. Era la época del modelo argentino y de los cruces diplomáticos con Suecia y Chile, países que hacían las cosas mal….

El tiempo siguió implacablemente y los números de contagiados y muertos aumentaban de la misma manera. Ahora las conferencias de prensa ya eran más cortas y no permitían preguntas. Larreta dejó de ser el amigo y desde las estáticas filminas ya le arrojaban envenenados dardos. 

Los peronistas, marxistas y otras yerbas, militaban la cuarentena con el fanatismo del converso. Los periodistas de canales oficialistas recorrían las calles en busca de infractores a los DNU presidenciales (siendo que fue en los medios de comunicación donde se dieron gran cantidad de contagios y no entre los odiados runners). Todo aquel que protestaba era un anticuarentena, antivacunas y simpatizante de la tierra plana. Todo indicio de rebrote en algún rincón recóndito del planeta les servía para afianzar su idea de confinamiento eterno. Casi que los festejaban. 

Entre todo esto, tuvimos el papelón de la expropiación de Vicentín, una Justicia paralizada, uan vicepresidente solo preocupada por garantizar su impunidad, la negociación por la deuda, la rebelión policial, el robo a los recursos de la ciudad de Buenos Aires, las ocupaciones de terrenos, un tetazo televisado y un dólar imparable. Una economía paralizada, una desocupación que no la detienen ni los decretos gubernamentales, miles de comerciantes fundidos y decenas de miles de empleados públicos y de sindicalistas bien resguardados en sus casas, en un silencio cómplice.

Los números de la pandemia mejoran en la ciudad de Buenos Aires y empeoran en el resto del país. Ya no es tiempo de conferencias de prensa. Un videito de 2 minutos impersonal le informa a los argentinos que la cuarentena se alarga por 3 semanas más. Como explicarles sino que los runners y los bares en CABA no aumentaron los casos, y sí lo hicieron las reuniones privadas en lugares donde los encuentros al aire libre estás cuasi prohibidos. Y que la cuarentena anticipada para prepararnos para lo peor, no fue suficiente….

Esto aún no terminó, llevamos 200 días de cuarentena ad-hoc. Dejamos de dar ejemplos al mundo. Sería bueno que resolviéramos nuestros problemas y no demos largas explicaciones de las causas preexistentes de nuestros fracasos cotidianos. Porque éxitos, pocos.

sábado, 27 de junio de 2020

El gobernador de la Antártida y la conspiración de los runners. Reflexiones incorrectas en cuarentena - semana 8

Mientras el resto del mundo se prepara para la nueva normalidad, el exitoso "modelo argentino", ejemplo para todos los países, endurece la cuarentena más larga del mundo luego de cien días de la misma, con un miedo escénico cuyos actores deben conocer las causas mucho mejor que nosotros.

El anuncio del día de ayer (26/06) fue extrañamente grabado. Algunos malpensados podríamos pensar que el modelo conferencia de prensa podría generar alguna pregunta incómoda que el Triunvirato gobernante en AMBA no podría responder, pero esto no es más que una conjetura.

Recordemos siempre que la cuarentena fue decretada con motivo de preparar el sistema hospitalario para un virus que nos iba a llegar sí o sí (bueno, no vean videos de Ginés González García para no volverse más locos).

En el marco de ese objetivo en Tecnópolis, por ejemplo, se montó un hospital (por contratación directa) (1) con 2.500 camas no hospitalarias para la atención de pacientes encuadrados dentro de casos débiles de COVID. La nota de TELAM nos decía "El Gobierno nacional prevé, en una segunda fase, duplicar esa cantidad de plazas del predio de Tecnópolis y convertirlo "en uno de los centros de atención y contención de enfermos leves más grande del mundo", apuntaron voceros oficiales." Notable esfuerzo. Ayer algún periodista molesto podía haber preguntado porque no se está aún utilizando y si fue, como algunos voceros oficiales dicen, "un error de cálculo". Que costó millones, agrego. 

Tecnopolis Medical Center, by Tristan Bauer

Algún otro periodista podría haber aprovechado para que el presidente confirme si dentro de las excepciones para la transferencia de fondos al exterior sin necesidad de estar gravadas con el bendito impuesto PAIS del 30%, están todas aquellas personas que hayan recibido compensaciones por ser víctimas directas o parientes de personas víctimas, de terrorismo de Estado. Es probable que a Kicillof le diera un ataque de epilepsia la pregunta. Mejor grabarlo por si había que editar.



Lo que no se pudo editar fue la comparación entre la provincia de Buenos Aires y la provincia de la Antártida, tanto en tamaño como en población. El pequeño gobernador tendría que haber recurrido a una rápida lectura del Tratado Antártico para saber que lo que la Argentina tiene sobre la Antártida es un reclamo de soberanía, el cual se solapa con los reclamos de Chile y Gran Bretaña. ¿Cuál es la necesidad constante del pequeño gobernador de mostrarse transgresor? ¿Ignorancia, mala intención, ideología o una combinación letal de las tres anteriores?

Lo más importante es que Kicillof comparte la mesa chica de decisiones sobre las medidas a tomar para contener la pandemia dentro del marco de la cuarentena. Y vimos esa combinación letal, con su ataque constante a la Ciudad de Buenos Aires. ¿Sabían uds. que los intendentes del conurbano se resisten a controlar a los pasajeros de trenes suburbanos en sus estaciones de origen, dejando esa responsabilidad en la ciudad de Buenos Aires, en las estaciones principales, cuando el viaje -y por ende la posibilidad de contagio- ya se han consumado? Porque la culpa es de los porteños, poco solidarios, ricos, viajeros, que nos contagian. ¿Qué habrá de cierto sobre los videos que habría llevado Rodriguez Larreta a las reuniones del Triunvirato, mostrando como en el Gran Buenos Aires, sistemáticamente, se viola la cuarentena?

Moreno, provincia de Buenos Aires. La cuarentena de Kicillof.
Pero la culpa es de los runners, ese "colectivo" de corredores que quien escribe esto se considera parte a pesar de su edad y su peso. No hay deporte más barato que correr. Se realiza en lugares generalmente públicos y solo se necesita un par de zapatillas, más baratas que las que utilizan los "hombres conurbanienses" para transitar sus calles de tierra y barro. No es el Polo, el Golf, ni siquiera el Tenis, todos deportes que podrían asociarse a un cierto poder adquisitivo y determinado status social. El runner es una persona que compite cada día por superarse, por esforzarse, por alcanzar sus objetivos. Sumado a todo esto, es una actividad que en todo el mundo no ha sido considerada como proclive al contagio. ¿Cuál es entonces el objetivo de Kicillof de buscar un enemigo común y único? Deslindar sus responsabilidades en el territorio que le corresponde gobernar, habida cuenta de las debilidades del GBA luego de décadas de gobiernos de los conocidos Barones del Conurbano. Echarle la culpa a Vidal se agotó rápidamente. Mejor creer en la conspiración de los runners por contagiarnos a todos, aquellos a los cuales ahora los camioneros los putean y los mandan a trabajar. Así de peligroso es el demonio que Kicillof (y quien lo mande) quieren soltar. Todo por no ser capaz de imponer orden en su propio territorio.

Quizás quiere ser gobernador de la Antártida. O Zar. Vaya uno a saber.

Bienvenidos a la cuarentena "mais grande do mundo". La que no sabemos porque se alarga, si es un modelo para el mundo y un ejemplo de efectividad.



(1) https://www.telam.com.ar/notas/202004/449844-tecnopolis-hospital-coronavirus.html
(2) https://www.clarin.com/sociedad/coronavirus-argentina-tecnopolis-error-calculo-ahora-saben-trasladaran-pacientes-gba_0_EZZJnvDmT.html

sábado, 20 de junio de 2020

La ceremonia del solsticio

Los solsticios son los momentos del año en los que el Sol alcanza su mayor o menor altura aparente en el cielo, y la duración del día o de la noche son las máximas del año, respectivamente.

En el solsticio de verano del hemisferio norte el Sol alcanza el cenit al mediodía sobre el trópico de Cáncer y en el solsticio de invierno alcanza el cenit al mediodía sobre el trópico de Capricornio. Ocurre dos veces por año: el 20 o el 21 de junio y el 21 o el 22 de diciembre de cada año.

La ceremonia del Solsticio

Embebida en lo más profundo de nuestra tradición occidental, los antiguos celebraban dos fiestas principales en el transcurso del año: el solsticio de invierno y el de verano.

La fiesta se celebra al aire libre. Las personas se reúnen alrededor de un fogón que representa el sol. Si imaginamos el sol representado por un círculo y trazamos sus dos ejes, quedarían formados los cuatro puntos cardinales. A su vez, esta cruz representaría las cuatro estaciones del año. Quedaría así formada la conjunción del Sol y de la Tierra.

En los lugares de los cuatro puntos cardinales se ubican cuatro personas, y ocho más se ubican entre ellas, totalizando doce, que representan los doce sectores del cielo o signos del Zodíaco, además de formar los sectores intermedio de la Rosa de los Vientos.



Esta costumbre de representar en la Tierra el aspecto del Cielo, nos habla a las claras que los antiguos eran grandes observadores de los fenómenos naturales en general, y de los astronómicos en particular. Testimonio de ello encontramos en los santuarios megalíticos (como Stonehenge), que constituyen verdaderos observatorios astronómicos. Nos estamos refiriendo pues, a una Tradición que se remontan por lo menos a diez mil años de antigüedad.


Acerca de los germanos y de los galos, sus tradiciones y sus costumbres, nos informaron ya los romanos a través de los testimonios de César y Tácito, entre otros. Recién cuando comenzaron a descifrarse las inscripciones rúnicas, se tuvo mayor conocimiento acerca de los antiguos nórdicos, ya que es de notar que no tenían conciencia cronológica de la Historia. Por lo tanto, no guardaban un registro consciente de los hechos. En cambio, sí transmitieron su historia y sus tradiciones a través de las sagas y de las leyendas que registran los sucesos históricos. 

La Fiesta del Solsticio es una ceremonia mística más que religiosa, y de un gran contenido simbólico. Se conocen tres clases de ceremonias que aunque no difieren entre sí en cuanto a su contenido esencial, tienen cada una de ellas distintos desarrollos formales. Podemos distinguir a la ceremonia popular, a la militar o guerrera y a la religiosa o mística.

Solsticio también significa cambio, también esto es significativo. ¿Cambio hacia el bien, hacia lo difícil? De todos modos, cambio hacia lo desconocido, hoy más que nunca.

Hay que recordar que los antiguos concedían el mismo valor a la vida que a la muerte. Aunque eran conscientes de la arrolladora fuerza de la vida, simultáneamente sentían vida y muerte. No temían a los eternos cambios sino que trataban de comprenderlos. De ahí emanaba su enseñanza de hondo contenido filosófico y místico. En consecuencia sabían mejor que nosotros que no era el invierno el que cobijaba la muerte, sino el verano. En la fiesta del solsticio de invierno, festejaban con júbilo y la alegría invadía a las personas. Porque el día más oscuro les anunciaba la resurrección de la Luz, mientras que la noche más clara les anunciaba el comienzo del descenso. Rogaban por la bendición del Sol, porque, formando parte de la Naturaleza, sentían la dependencia del ser humano, del Creador. Sentían, además, alegría porque se hubiera cumplido, una vez más, el ciclo solar.

Dos veces por año se renueva el fuego en los respectivos Solsticios. Se guarda el fuego del Solsticio anterior con el cual se encenderán las antorchas que prenderán el nuevo fogón.

En cada fiesta del Solsticio, hombres y mujeres daban testimonio de su Cosmovisión y de su Mística.



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