jueves, 22 de enero de 2026

Patricia Bullrich y la falsificación de la Historia

Solía decir un viejo profesor francés, que algunas ideologías, que él identificaba con nombres y apellidos (marxismo y liberalismo), tergiversaban la Historia para poder justificar sus teorías, en lugar de partir de los hechos históricos verificados y desde allí construir alternativas políticas para un Hombre real y concreto.

Más allá de esto, se da el caso también que muchos de estos individuos les dan interpretaciones insólitas a determinados hechos que en la historia del hombre occidental los podemos considerar como contemporáneos. O directamente, mienten.

Con los recientes hecho acaecidos en Venezuela con el virtual secuestro de Maduro, hay mucha tela para cortar. A nosotros no nos gusta ni un poquito el régimen de Venezuela ni tampoco la acción de policía mundial que pretende ejercer EE.UU. Pero esto da para otro post.


La actual senadora y militante itinerante de diversos espacios políticos, Patricia Bullrich, obvio que se ocupó del tema en TV. Para poder darle sustento a su opinión favorable a la acción ordenada por Donald Trump, Patricia comete el común error de llevar su argumentación a un lugar cercano a Adolf Hitler. Es un lugar cómodo y confortable, porque puede decir cualquier barbaridad y nadie saldrá a refutarla. Quizás no es el típico caso que se conoce como "Reductio ad Hitlerum", pero quizás deberíamos buscar otro nombre para esto. 

Patricia sostiene su argumento de apoyo a EE.UU. partiendo del análisis de las acciones del ex primer ministro británico Neville Chamberlain, al cual calificó de "tibio". Según ella, Chamberlain creyó en el argumento de Hitler en la conferencia de Múnich de 1938 de que "con ustedes la cosa no es". Entonces, saca a la palestra al eximio bebedor Winston Churchill (un hombre acabado en la política inglesa al cual el bando belicoso sacó de su ostracismo para reemplazar a Chamberlain) quien, según Patricia, dijo que el régimen Nacional Socialista alemán era "expansionista" y "vendrán por nosotros". O sea Neville hubiera negociado con Maduro y Churchill sería Trump. (como si hoy Trump no estuviera negociando con los venezolanos).

Todo esto se da en comunión con los periodistas y otros invitados, que comparten los mismos argumentos falaces y desinformados que la senadora en cuestión. No vamos a contar la historia completa aquí, pero dos o tres datos, que podrían ser consecuencia del análisis de un estudiante de colegio secundario, no estarán de más para rebatir alguno de sus argumentos.

1. De los 4 países participantes de dicha conferencia, 3 de ellos tenían imperios coloniales (Gran Bretaña, Francia e incluso Italia), mientras que Alemania había sufrido la pérdida de todas sus colonias (que no eran tantas) en 1918 y luego la amputación de su territorio europeo, mediante la creación de países ficticios y el dibujo de fronteras irreales cuyas consecuencias llegan hasta nuestros días. Millones de alemanes quedaron viviendo en otros países, en algunos casos sufriendo la represión de esos estados (Checoslovaquia y Polonia ejemplos concretos). Alsacia y Lorena (territorios que según nuestro maestro francés, en épocas monárquicas, eran llamados "loa alemanes del Rey"), desde 1871 a 1918 pertenecieron al Imperio Alemán, que era su lugar. El que conozca Alsacia como yo la conozco, lo puede atestiguar. También hay casos de minorías alemanas en otros países, con tratamiento desigual por parte de los mismos. Ejemplo, los alemanes del Volga en la URSS.

2. El Imperio Británico estaba en su momento de mayor expansión. Enumerar todas su posesiones sería casi imposible y cometeríamos errores, pero si nombráramos Canadá, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Australia, la India (que incluía Pakistán, India, Bangladesh, Sri Lanka y Birmania), Singapur, Malasia, Brunéi, Hong Kong, Palestina, Jordania, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Egipto (independencia irreal), Sudán, Zimbawe (Rhodesia), Uganda, Camerún, Nigeria, Somalia, Tanzania, Jamaica, Bahamas, y un largo etcétera de decenas de posesiones menores incluidas las islas Malvinas, estaríamos hablando de 25% de la población mundial y el 24% de su superficie. ¿A qué expansionismo alemán se refiere Patricia Bullrich?


3. El Imperio francés era el segundo más grande del mundo. Tenía el 9% de la superficie terrestre y el 5% de su población. Nombremos por ejemplo Argelia, Marruecos, Túnez. Mauritania, Mali, Vietnam, Laos, Camboya, Siria, Líbano, e innumerables pequeñas posesiones básicamente en África, que era el corazón del Imperio. Pregunto nuevamente, ¿A qué expansionismo alemán se refiere Patricia Bullrich?

4. Hitler era un gran admirador del Imperio Británico y lo expresó repetidas veces. Su enemistad manifiesta sí era con Francia. Y estaba clarísima que la expansión alemana, era hacia el ESTE.

Todo esto finaliza post segunda guerra mundial. Los países poseedores de imperios coloniales que no perdieron la guerra (sumemos a Holanda, Bélgica, Portugal entre otros) poco a poco comenzaron a perder sus colonias. Algunos de una manera ordenada (Gran Bretaña), otros con conflictos importantes (Francia en Indochina y Argelia, por ejemplo).

Asimismo, la importancia de los países europeos en el concierto mundial de redujo. Emergieron EE.UU. y la U.R.S.S. como superpotencias ocupando el lugar de los grandes imperios en el resto del mundo, lo que se conoce como post-colonialismo. Eso sí, en nombre de la democracia, el libre mercado o el socialismo, según corresponda.

Por lo tanto la pregunta se cae de madura, ¿Quiénes iban por quienes, Patricia?




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