sábado, 24 de marzo de 2018

Encuentro en la Quebrada de Humahuaca


La Quebrada de Humahuaca es uno de esos sitios mágicos de la Argentina. Me costaría explicar el porqué de la magia con contundencia pero sí lo puedo hacer a partir de mis recuerdos.
Ya al llegar a Tumbaya y a Volcán, lugares poco visitados por el turismo pero que son la puerta de entrada a la Quebrada, nuestra vida baja dos cambios. No se si también nuestras pulsaciones y ansiedades. El aire cambia y uno entiende y percibe que respira diferentemente. Mejor. Esto a pesar que en determinados momentos, avanzando por la Quebrada y ganando altura, y dependiendo de cada organismo, la respiración se hace más profunda las primeras horas, tratando de compensar un incipiente efecto de la altura, por lo menos en mi caso


Cada uno ve a la Quebrada como quiere. Turistas que se desesperan antes las artesanías industriales peruanas soslayando la belleza que las mismas intentan retratar. Otros disfrutan de la comida típica y buscan con desesperación comer carne de llama, algunos por su sabor (fuerte), otros por presunción. Están los aborígenes tardíos, rubios como vikingos que enarbolan la bandera multicolor boliviana (los lugareños los llaman "los hippies" y detestan), aquellos que recorren los pueblos con curiosidad, otros que visitan con minuciosidad todo aquello que indica TripAdvisor, en fin, multiplicidad de motivaciones para visitarla. Una y mil veces.

Soy mucho más amigo del turismo urbano que de la contemplación de la naturaleza, es decir, me gusta más visitar lo que el hombre hizo y los lugares históricos. Particularmente en la Quebrada siempre me interesaron dos cosas. La mixtura entre lo prehispánico y lo hispánico, e imaginarme como aquellos valientes, locos, indómitos españoles, bajando desde el Alto Perú, atravesaron la Quebrada para poner un pie en lo que hoy llamamos la Argentina. Sentado en el Pucará de Tilcara, sintiendo la suave y permanente brisa, entre la voluptuosidad de las montañas, sus colores y la naturaleza pródiga en belleza pero no en alimentos, no puedo una y otra vez dejar de pensar en esos españoles con pesadas armaduras, sus mulas y caballos, sus rústicos arcabuces. Entonces vuelvo una y otra vez a la Iglesia de Uquía a ver las pinturas de los Ángeles Arcabuceros que la decoran y la vuelven más atractiva. Y entonces a través de las pinturas veo como los aborígenes veían a los españoles. Estos les pidieron “pintar ángeles”. “Nunca hemos visto ninguno, señor; ¿cómo son?", “Pues como nosotros pero con alas”. El impactante resultado me sigue maravillando una y otra vez. 


Esa vez estaba decidido a quedarme muchos días en la Quebrada. Mis múltiples visitas anteriores siempre habían sido cortas, de un día entero pero sin pernoctar. Quería dormir una semana allí, ver que había más allá de Humahuaca, visitar las Salinas Grandes y llegar a los 4.170 metros en la cuesta del Lipán, esto no sin un poco a aprehensión.

Nos alojamos en una modesta Hostería en un punto medio de la Quebrada, a metros del Trópico de Capricornio. Llegamos el 2 de enero y éramos sus únicos huéspedes, lo cual nos permitió disfrutar con exclusividad de la excepcional atención de la única persona que trabajaba en la misma (además del eventual personal de limpieza).

Volviendo un día de la diaria excursión, nos encontramos con otra pareja en la Hostería, lo cual nos provocó alegría. No estábamos solos. Compartimos la cena con ellos en mesas separadas pero al breve tiempo comenzamos a conversar cordialmente de mesa a mesa. Él estaría cerca de los 60 años, ella tendría quizá una década menos. Muy amables, correctos, cariñosos con los niños, especialmente ella. No tardé en conformar su cuadro familiar. Ella era su segunda esposa, psicóloga, de religión judía, y con un hijo (creo que de él) con ocasionales ingestas de marihuana que ellos no festejaban pero tampoco les preocupaba demasiado, y la primera aseveración hacia nosotros; “a Uds. también les va a pasar” provocó ya el primer intercambio verbal, siempre correcto. Y entonces, pasar de ahí al tema político, 2 minutos. Una conversación que ni recuerdo que hizo que uno y otro fijáramos nuestra posición con respecto a Julio Argentino Roca hizo que él, educado y ubicado, me dijera “ya nos medimos”.

La siguiente cena, nuevamente las dos familias en soledad con el telón de estrellas cubriéndonos y maravillándonos,  y la suave brisa veraniega que se colaba por algunas imperfectas aberturas, derivó directamente en la política. El montonero y el nacionalista discutimos con una tranquilidad, empatía y respeto pocas veces vistas. Incluso los dos intentos de secuestro que tuve de pequeño circa 1975, fueron evaluados por él y me terminó afirmando que no era la metodología de ellos, que por lo menos Montoneros no eran, sin poder afirmar lo mismo de sus aliados eventuales del ERP.

La charla derivó en los planes para el día siguiente, donde ellos se dirigirían a Bolivia, ídem nosotros. Nuestro problema era que debíamos tomar un micro en plena ruta y ellos tenían un transporte que los pasaba a buscar por el lugar. Ella hizo todo lo posible para ubicarnos en el mismo pero fue infructuoso. Nosotros nos dirigíamos a Bolivia para ver que había más allá de Humahuaca (Tres Cruces, Abra Pampa, La Quiaca) y para cruzar a Villazón en tren de compras. Lo de ellos era más ambicioso. Iban hacia Potosí, a visitar a un amigo boliviano, escritor, estudioso, cuyo nombre no retuve, para ver juntos la “increíble transformación que está teniendo lugar en Bolivia, la tierra de las plurinacionalidades….”.


Les manifesté mi acuerdo con ese concepto, que estaba totalmente de acuerdo con esas medidas de Evo Morales, del reconocimiento de cada etnia y/o comunidad. Él esbozó una sonrisa mientras ella abría los ojos incrédula para preguntarme por qué pensaba yo así. “Es claro”, le dije. “Esto implicaría que si yo fuera boliviano, sería parte de la comunidad ítalo-boliviana que me imagino tendría sus derechos, ámbitos de expresión, etc. En caso que el reconocimiento de Evo sea solo para las etnias pre-hispánicas, estaríamos frente a un estado racista que privilegia a unas etnias en detrimento de otros. Pero lo importante más allá de esto es que reconoce las etnias, que somos distintos.” La sonrisa de él ya no era tan leve pero la cara de incredulidad de ella aumentó, sus ojos parecían salirse de sus órbitas, dejó de mirarme y miró a su pareja quien seguía sonriendo, para luego mirarme sin emitir palabra. En una sociedad donde la mayoría de la personas no está acostumbrada a escuchar opiniones “out-of-the-box”, ella se había topado con uno. Y él, que sabía quién había sido Jacques de Mahieu y yo le había contado acerca de mi relación con él, terminó de entender todo. Hasta después, me habló de Tacuara, sin confirmar ni negar sus orígenes en dicha agrupación.

Nos despedimos afectuosamente. Al día siguiente, pudimos tomar nuestro latinoamericano ómnibus que nos dejó 3 horas después en La Quiaca luego de un viaje lleno de naturaleza indómita y hermosa, y de pueblos salidos de un cuento, como Abra Pampa. Llegamos a pie hasta la frontera donde la fila para cruzar era interminable. Uno de los tantos mochileros argentinos nos explicó que si solamente íbamos a cruzar a Villazón no hiciéramos la fila, que llegáramos hasta los puestos de control sobre el puente sobre el río de la Quiaca y pasáramos los controles de ambos países sin siquiera mirarlos. Nadie nos iba a detener. Ellos sí debían hacer los trámites porque iban todos para el norte; Potosí en Bolivia y Machu Picchu en Perú. Así lo hicimos y pasamos al lado de la interminable fila de jóvenes mochileros argentinos. Entre ellos, divisamos a esta pareja del relato. Nos volvimos a saludar y nunca más nos vimos. Me quedé con su email al cual nunca escribí. Todo había sido dicho y entendido.






domingo, 14 de enero de 2018

Fake news - Pueblo y masa - Sangre y suelo

En esta época de la posverdad o de las fake news (o como me gusta decir, de las verdades relativas, temporales y dudosas, todo se desmiente dos días después) es cómico, para algunos de nosotros, el uso indiscriminado, malintencionado y muchas veces equivocado, de términos tales como pueblo, Nación, popular, razón, justicia, etc.

Un libro de historia militar poco conocido titulado "Jackboot: A History of the German Soldier 1713-1945" del autor australiano John Laffin, condensa en una sola frase una definición tan certera y real que nos complace compartirlas con ustedes, en su inglés original con nuestra imperfecta traducción al castellano a continuación. La frase, corta pero contundente, encierra valiosas definiciones y obviamente sería considerada políticamente incorrecta por los comisarios políticos de la Policía del Pensamiento Único (PPU) que pululan por en mundo occidental por estas épocas.

Para ponerlos en contexto, Laffin expresa este definición cuando explica las grandes reformas en el ejército prusiano acontecidas a principios del siglo XIX luego de las rotundas y humillantes derrotas a manos de la Francia Napoleónica, y que llevarían a un renacimiento del mismo y a la creación de un nacionalismo pangermánico.

"It is still to little known how intimately German philosophy was connected with the revolt of the German peoples against Napoleon. It was not a revolt of mass against mass, but of a nation against mass. The revolt of the Germans people against Napoleon was the effect of its National spirit. A people is something different from a mass, because the conformity of the individuals in the nation is not the consequence of chance and general spiritual reactions but of racial and geographical features common to them."

"Todavía es muy poco conocido cuán íntimamente estuvo conectada la filosofía alemana con la revuelta de los pueblos alemanes contra Napoleón. No fue una revuelta de masas contra masas, sino de una nación contra la masa. La revuelta de los alemanes contra Napoleón fue la consecuencia de su espíritu nacional. Un pueblo es algo diferente de la masa, porque la conformación de los individuos en una Nación no es la consecuencia del azar y las reacciones espirituales generales, sino de las características raciales y geográficas comunes a ellos".

domingo, 3 de diciembre de 2017

El Nacionalismo Argentino tiene que replantearse TODO


En las últimas elecciones legislativas 2017 solo participó de las mismas una fuerza nacionalista (Bandera Vecinal de Alejandro Biondini) y en solo dos distritos. Para 2019, algunas otras agrupaciones, por fin, se decidieron a tratar de participar de las elecciones. Este es el caso del P2R (Proyecto Segunda República de Adrián Salbuchi). Otras agrupaciones más pequeñas aún no han decidido que hacer, como por ejemplo el Movimiento 20 de Noviembre, que en 2017 apoyó al Frente Renovador de Serio Massa. De las otras decenas de minúsculas agrupaciones no tenemos noticias.

Los resultados de Bandera Vecinal en 2017 fueron malos, muy malos. Sabemos que para fuerzas nacionalistas el camino no es fácil, más aún cuando se embiste de frente al sistema y a sus esbirros. El periodismo es un claro enemigo. Pero en esta oportunidad, no hubo ni proscripción ni faltó presencia en los medios como para que la propuesta de Alejandro Biondini llegara a un número más grande gente. Y no llegó.

En ninguno de los dos distritos logró superar el corte de las PASO. En Capital Federal sólo se obtuvieron 4.102 votos (0,22%) y en provincia de Buenos Aires 28.448 votos (0,32%), Guarismos parecidos. ¿Quieren que les diga los números de la extrema izquierda? Mejor no.

Claramente el Nacionalismo no enamora. Y, como solemos decir, haciendo lo mismo no podemos esperar resultados diferentes. Yo comprendo el optimismo y entusiasmo de los camaradas de Bandera Vecinal, que luego de la derrota en las PASO pronosticaban un futuro victorioso, haciendo las mismas cosas. Tienen ganas e ímpetu. Pero los comprendo hasta ahí, porque no es real. No existen posibilidades que con las mismas figuras, ideas y financiamiento esto cambie para 2019. En absoluto.

El Nacionalismo tiene que replantarse todo. Entrar en una discusión interna seria, autocrítica y profunda. Discusión de ideas y no de hombres ni nombres. Y no solo Bandera Vecinal. Todo el espectro.

La discusión tiene que ser profunda, y para comenzar, les sugiero tres ideas.

  1. Hay que desperonizar al Nacionalismo. Si son peronistas, participen en las múltiples listas que este partido/movimiento/frente tiene. Y no hablen del peronismo de los ‘40 o de la traición de los ‘70 o de Isabel Perón como la última líder nacional. Son temas casi indefendibles y no sirve de nada, no aportan nada a los objetivos.

  1. Hay que desmalvinizar al Nacionalismo. Malvinas no puede ser el fin y el comienzo de todo. Tampoco es un diferencial. Muchas agrupaciones, entre ellas todas las peronistas, lo toman como propio. Hay que entender si Malvinas es una decisión de carácter personal para sentirse bien, combativo, de tener su propia guerra; o realmente es un objetivo primario del Estado que quieren construir (aporto, si no podemos con La Matanza o Chaco, ¿para que queremos Malvinas?). Además, si las quisiéramos, Perón las hubiera aceptado cuando los ingleses se las ofrecieron en los ‘70, ¿no? Ese mismo peronismo que “defendemos”.

  1. Hay que desmilitarizar al Nacionalismo. Basta de amigos que discuten eternamente temas militares. Dejen de jugar a la guerra. Para ellos también, el lugar en este caso sería enrolarse en las FF.AA o alguna fuerza de seguridad. Basta de andar camuflados en oficinas de microcentro.

Desde ahí comiencen la revisión. Sino, olvídenlo.

Hay que arrancar de cero. ¿Para que hacemos lo que hacemos? ¿Para conformar un movimiento político que lucha por el Poder, para crear un Centro de Estudios Revisionistas, un Centro de ex-combatientes de Malvinas o un club de nostálgicos de los años 30?
Bien, entiendo que un movimiento político para tomar el Poder.
¿Para qué queremos el Poder? ¿Para hacer qué? Y luego de definido esto, ¿cómo lo intentaremos hacer? ¿Cómo? ¿y con quienes?
¿Cual es la idea económica, política, cultural, educativa, de transformación digital, de relaciones exteriores, del rol del Estado?

Cuando tengamos esto definido, podemos empezar a pensar en cómo llegar al Poder.
Método de crecimiento gradual, alguna intendencia o lugar legislativo, empezar pequeño para ir creciendo, usar el financiamiento que el Estado le da a la actividad política, alianzas tácticas, nombre del partido, sectores a los cuales intentaremos seducir, inserción en medios estudiantiles o profesionales, etc.

Todo esto puede (o debiera) derivar en que el partido no se autodenominará nacionalista, no tendrá posturas ni organización militar, no hablará pestes del capitalismo ni enaborlará la idea de un socialismo-nacional que todos nombran y nadie puede definir con precisión. No le importará el peronismo actual ni su historia, ni tampoco lo que haga la burocracia de la CGT (salvo estar en contra). Tampoco hará revisionismo de la II Guerra Mundial ni tomará como propia la causa palestina. Menos se enfrascará en una lucha de unitarios versus federales.

Deberá presentar ideas concretas para los habitantes de este país. No hay otra alternativa. Hay que dejar de lado los MITOS que creemos solo los liberales y marxistas enarbolan. Nosotros también. Y muchos. Que el patrón trabajo, que la industrialización ahora tipo década del 40, que quiero exportar pero no importar, que somos importantes en el Mundo, vivir con lo nuestro, que se pueden dar derechos sin pensar en como financiarlos, que podemos tener una economía a contramano del Mundo, que industria sí campo no, que los FFCC los hizo el peronismo, que el aguinaldo es una conquista social, y un largo etc.


Tenemos que basarnos siempre en las ciencias duras, investigaciones serias, el mundo académico, estado del arte de la tecnología. Todo esto respaldará nuestro pensamiento, y si no lo respalda, hay que replantear el mismo.

Tampoco se puede fundar un movimiento en base a lo clerical, y si eso se desea, plantearlo expresamente. Discutirlo. El Nacionalismo NO tiene debate interno. Nunca lo tuvo.

Y obviamente, tenemos que conseguir otro tipo de gente, hay que conseguir gente capaz e inteligente aunque no sepa el blindaje del Panzer IV ni que grado viene luego de Sargento. Basta del mito que necesitamos militantes. El Mundo cambió, crezcamos. Necesitamos un grupo de gente inteligente, que piense como llegar al poder y, luego, que sepa que hacer con el mismo, tema casi más difícil que el anterior. Estamos en el siglo XXI. Pensemos eso.
La sociedad cambió profundamente.

Saben que no me gusta comparar realidades de otras latitudes, pero vayamos al caso alemán: Alternative für Deutschland.

Esta partido, nacido hace menos de 10 años, logró ubicar decenas de representantes al Bundestag en las últimas elecciones, desatando una tormenta política de la que Alemania, al escribir estas líneas, aún no ha salido ya que la canciller Merkel aún no logra formar gobierno.

Los antecedentes de AfD distan mucho de agrupaciones parecidas a las nuestras. Fue fundada por profesores, economistas, políticos, periodistas y empresarios. Su foco fue claro:



  1. Regreso al Marco alemán, supresión del Euro.
  2. Desburocratización de la Unión Europea.
  3. En contra de los rescates a países en problemas.
  4. Política contraria a la llegada de inmigrantes.

Con eso alcanzó, ahora es un partido no tan pequeño que puede llegar a poco o a mucho, dependiendo de sus dirigentes. No usan nombres que rememoren la década del 30 y 40, no se visten militarmente, no defienden causas perdidas.

En Argentina, la solución no necesariamente tendrá que salir de los dirigentes de siempre, de las banderas de siempre, de las agrupaciones de siempre.

Hay que hacer las cosas de manera diferente para conseguir resultados diferentes.

Y hay que empezar por el principio. Amplia discusión interna sin vacas sagradas.

lunes, 21 de agosto de 2017

Las PASO y la falta de seducción del Nacionalismo

Las PASO. Otro despilfarro.

Pasaron nuevamente las PASO. Analizadas con anterioridad hace años en este blog (http://incorreccion.blogspot.com.ar/2013/08/las-paso-otra-payasada.html) y recientemente en el brillante análisis de Denes Martos (http://denesmartos.blogspot.com.ar/2017/08/valio-la-pena.html), sigue quedando tela para cortar. El gobierno aparentemente está decidido a eliminar de alguna manera legal o paralegal este despropósito que son las PASO, ahorrando en principio unos buenos miles de millones de pesos de todos los contribuyentes, pero sin eliminar lo que las PASO camuflaban del sistema político argentino: la absoluta falta de democracia interna en los partidos políticos (valga la aclaración, si es que estos existen ya como tales) ni, por otro lado, cerrar todos los grifos del financiamiento de los partidos políticos por parte del Estado.

En el mundo ideal, ese que les enseñan a mis hijos en el colegio docentes criados bajo el influjo de la primavera democrática comenzada en 1983, la Democracia es el gobierno del pueblo porque todos participamos en sus decisiones porque elegimos a nuestros representantes, porque somos el Soberano. Si el docente aparte tuvo mayor influencia del marxismo cultural, puede devenir en que hay sistemas democráticos donde el pueblo realmente está en el Poder, como Cuba o la antigua URSS, por lo cual no hacen falta elecciones porque las decisiones las toma el Pueblo (vaya a saber de qué manera) todos los días. Tampoco hay huelgas por lo mismo…

Volviendo al tema de la sociedad democrática basada en partidos políticos, para que esto suceda, deberían existir partidos políticos que debieran cumplir con todas las regulaciones que el Estado les debiera exigir: personería jurídica, elección de autoridades por elecciones internas, padrón de afiliados en regla, presentación de balances y, finalmente, elección de candidatos a las elecciones nacionales / provinciales / municipales por elección de sus afiliados. Nada de esto existe en la Argentina de hoy.

  • Los partidos son meras fachadas jurídicas que sirven para que se presenten a elecciones “nombres de fantasía”, tales como Cambiemos, Vamos juntos, Frente para la Victoria y un largo etcétera.
  • No tienen vida orgánica y no tienen elecciones internas para la elección de candidatos (recuerden Cafiero versus Menem como una de las últimas internas).
  • Tienen financiamiento de su actividad por parte del Estado (tanto para las PASO como para cualquier elección). Todos les pagamos su actividad.
  • Los padrones de afiliados son claramente fraudulentos. Hay partidos que sacan menos votos que la cantidad de afiliados requerida para funcionar como tales.
  • Afiliados a cualquier partido político pueden votar en las PASO por candidatos de otro partido. Insólito.
  • Los candidatos, pueden darse el lujo de poder postularse en diferentes distritos según su conveniencia.


En definitiva, si uno analiza las PASO y el sistema de partidos de la Argentina, y lo compara con los postulados de la democracia que los mismos protagonistas declaman, entre la realidad y la ficción, nos separa un océano. Posiblemente el Pacífico.

Las PASO son una ficción jurídica para justificar la falta de vida democrática de los partidos políticos…..democráticos. Vaya paradoja.

El Nacionalismo y las PASO

Confieso que el análisis que sigue no es fácil para mí, ya que involucra a gente que respeto y estimo, y a otra gente que no conozco pero sé de su buena fe y, como yo hace una buena cantidad de años, pone su corazón en la política, con su tiempo y su dinero.

En Nacionalismo, de la mano de Bandera Vecinal, ha fracasado rotundamente. No pudo superar el piso del 1,5% de los votos que como bien explica Denes Martos: “Por de pronto, las PASO (en teoría) no están para que un partido le gane al otro. Están para dirimir las internas de los partidos cuando, dentro del mismo partido, hay varias listas que pretenden representarlo. Por supuesto que la teoría es una engañapichanga porque un montón de partidos presentan lista única y todo el sainete se convierte en una especie de gran encuesta nacional. Encuesta que sirve para medir fuerzas.  Pero sobre todo – y aquí está la trampa – sirve para filtrar y dejar fuera de carrera a todos los que no superen el 1.5% de los votos. Para dejarlo bien claro: los partidos que no superaron el 1.5% de votos en las PASO del 13 de Agosto no podrán participar de las elecciones de Octubre”.

El primer análisis le da la derecha a Bandera Vecinal en dos frentes, no menores:

  • Superó con lucha y tesón una proscripción de años.
  • Entendió que la lucha hay que darla dentro del mismo sistema que se pretende cambiar y/o modificar profundamente.


Pero lamentablemente la idea no llegó a la gente. Un puñado de votos en Capital Federal y unos 30.000 votos en Provincia de Buenos Aires, reiteran los mismos guarismos que esta agrupación, con otro nombre, logró años atrás. No se logra llegar a la gente. ¿Por qué?

Veamos primero algo paradójico. Algunas minúsculas agrupaciones nacionalistas llamaron a votar en blanco en las PASO, a pesar de la presencia de Bandera en dos distritos, francamente increíble si uno no conociera como se manejan ciertos personajes del ambiente. Muchos caciques y pocos indios, para decirlo en criollo. Y cada uno quiere ser EL Cacique. Este problema del nacionalismo es más viejo que yo.

Yendo directamente a la propuesta, parece que no alcanza con un llamamiento al Patriotismo, la causa de Malvinas y la promesa de expulsión del embajador británico. Se puede llegar a un grupo de personas con esa idea, pero no al número de personas que es necesario para tener cierta trascendencia política. Volvemos al tema del mensaje y los receptores. (http://incorreccion.blogspot.com.ar/2015/09/los-problemas-del-nacionalismo.html).

Si la base de la idea es Malvinas, nacionalizar la Banca y el Comercio Exterior, apoyar a la CGT, emprender una industrialización de los años 40, estatizar los servicios públicos, reivindicar las figuras de Perón y Evita y atacar en todo al gobierno de Macri, para el votante no comprometido, vale más su voto si vota a CFK que a Biondini. ¿Se entiende?

¿Cuál es la diferenciación? ¿Cuál es la propuesta superadora? ¿Es posible presentarla cuando uno está tan lejos del poder, sin una banca en ningún lado, sin ningún intendente, ni gobernador? Es muy difícil. Comparto la teoría de Denes Martos de buscar algún objetivo alcanzable a mediano plazo y desde allí crecer. La izquierda extrema supera el millón de votos. Tiene gran presencia gremial y estudiantil, los periodistas, sin ser de izquierda, abonan sus teorías. Y tienen gente “medianamente” preparada para poder discutir en todos los niveles. Cuentan sí, como dijimos, con la complicidad de la “opinión pública”, de que todo lo que sea nacionalismo o derecha es mala palabra, y todo lo que sea izquierda o comunismo es cool.
(ver https://s3-eu-west-1.amazonaws.com/alaindebenoist/pdf/comunismo_y_nazismo.pdf)

Pero no por eso vamos a ponernos a llorar ante la realidad. Algo tenemos que hacer.

Se debe conformar una agrupación que se puede llamar como se quiera, pero debe ser una Derecha Nacional. Menos dogmática, más amplia, más informada de lo que sucede en el mundo en todos los campos. Más moderna. Con datos duros del pasado y del presente. Totalmente disociada del peronismo, no de los peronistas que la quieran integrar.

Es difícil, pero no hay otro camino.





sábado, 4 de febrero de 2017

Libertad de Expresión en Peligro en Argentina

Toda la serie de pavadas que hemos escuchado en los medios a raíz de las declaraciones (opiniones) de Juan José Gómez Centurión a propósito de hechos históricos, no sorprenden ni asombran dada la estatura moral e intelectual de quienes las expresaron (baja estatura, que se entienda). Y quieren que les diga la verdad, que digan lo que quieran, no me preocupa. Más allá que a Gómez Centurión se lo castiga por tener los huevos de dar su opinión. Y decir algo cercano a la verdad.

Lo realmente preocupante es que se pretenda invalidar la opinión de alguien sobre hechos históricos que pareciera no pueden ser cuestionados.

Grave es también que el tibio presidente Macri no salga en defensa de Gómez Centurión, no en defensa de lo que dijo (seguramente Durán Barba no lo dejaría) sino en defensa de la Libertad de Expresión (no digo Libertad de Prensa porque es algo muy diferente).

La presencia de Victoria Villarruel y Aldo Rico en el programa Intratables de América TV no dejan duda de eso. Hay un relato histórico que no se puede cuestionar sin el riesgo que los monjes que custodian dicho mito (y los idiotas útiles que los secundan) los ataquen. 


Victoria es la presidente de Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas. Luego de expresar claramente su opinión y dejar mudos y sin palabras al panel de dicho programa, dada la precisión, contundencia y fundamentos de sus dichos, tuvo que tolerar que algunos mediocres periodistas que pululan en los medios como Gustavo Grabia, María Julia Olivan y especialmente Paulo Vilouta la cuestionaran porque Victoria no emitía una opinión sobre el dolor de los familiares de los desaparecidos. ¿le preguntan los mismos estos pusilánimes a las señoras Hebe y Estela cuando concurren a su programa?. Obviamente que no, porque adhieren a un relato y en caso que lo quisieran hacer, no lo hacen porque son unos cobardes.

En el programa subsiguiente, al cual volvieron a invitar a Victoria Villarruel y por primera vez a Aldo Rico, llevaron a la diputada Victoria Donda, que basa su carrera política en la desgracia que tuvo y no en sus dotes ni políticas, ni intelectuales ni humanas. Pobre Vicky Donda que estas apariciones no hacen más que agrandar ni exponer sus carencias. Incluso las humanas, cuando minimizó la desgracia de una persona presente en el estudio al cual la subversión de los '70 le mató a un hijo de 3 años. Esta persona le pidió que como diputada presentara una ley para reparar estas injusticias, ante lo cual Victoria clavó su mirada en su celular.

La cátedra que les dio Aldo Rico en varios temas que el triste panel desconocía en su totalidad (pero igual se atrevían a opinar) fue antológica. Ni un ataque quedó sin respuestas ni explicación, ídem con Victoria Villarruel. No sorprendió la ausencia del ex terrorista del ERP Eduardo Anguita en ambos programa. Poco tiene para decir.

Pero volvamos al tema central. la Policía del Pensamiento Único sigue en acción y no se detendrá hasta que ninguno de nosotros pueda emitir una opinión diferente a la del relato oficial, O hasta que nosotros se lo impidamos.


martes, 22 de noviembre de 2016

Trump, la rebelión blanca y la Policía del Pensamiento Único.

Son bastante cómicos y pobres los análisis post electorales con el diario del lunes. “El pueblo eligió la paz”, en elecciones que terminaron 51% a 49%. “Los argentinos prefirieron a Macri”, con resultados similares. En general los periodistas, en típico razonamiento populista, caracterizan al pueblo, en este caso a quienes votaron al ganador en una elección, como una masa monolítica con un pensamiento único y alineado, generalmente acorde al de ellos mismos. Nada más lejos de la verdad. A veces tenemos que recurrir al poeta estadounidense Henry-Louis Mencken para afirmar que “La democracia es una creencia patética en la sabiduría colectiva de la ignorancia individual”. Millones de votos son millones de motivaciones diversas. Pero volviendo a la realidad, al establishment periodístico se le quemaron los papeles a la hora de analizar la victoria de Donald Trump.


En Dictadura está mucho más claro el margen de maniobra de movimiento político o de cada individuo que en democracia. Totalmente. Uno sabe claramente cuales son los límites a la participación política, al derecho a la expresión, a la actividad económica, etc. Si se cruza esa delgada línea, el castigo a recibir también está claro y preestablecido. Y puede ser muy duro, claro que sí. Pasaba lo mismo en las monarquías. Hay más previsibilidad. En cambio en las democracias, esto no está tan claro. La democracia garantiza el derecho a la libre expresión (¡claro!) por lo cual, la forma de ponerle límites a la misma tiene dos vertientes: una ley que castigue determinadas expresiones que no son consideradas políticamente correctas o, para peor, que quien las exprese sea condenado de manera pública de hereje, sin una ley que necesariamente lo condene. Y al hereje no se lo juzga, sino que se lo quema. Sirva como ejemplo la opinión sobre el llamado Holocausto del pueblo judío en muchísimos países de Europa. En algunos países las leyes prohíben una opinión diferente a la Historia Oficial. En otros, la condena es el ostracismo público.

Quienes hoy garantizan que la libertad de expresión no exista en las democracias son aquellos que sin saberlo integran la Policía del Pensamiento Único. Son miles y diversos, y cumplen un papel fundamental en la conservación del orden establecido. Son políticos, periodistas, opinólogos, pseudo científicos y en el caso de algunos países como la Argentina, burócratas estatales con una carga de resentimiento personal y político muy importante, como los integrantes del INADI. Todo bajo un aparente barniz democrático, progresista y humanista.


¿Qué logra esta Policía? Lo que logran las policías en los regímenes autoritarios: silencio. Y en el contexto de ese silencio a la fuerza, donde expresar su propia opinión en temas como aborto, género, seguridad, religión, etc. puede ser causante de una condena por herejía, el ciudadano que se opone a las ideas que defiende dicha Policía, se cuida de expresar libremente sus opiniones que en general, son compartidas casi en secreto por la gran mayoría de la gente, los cuales sin embargo no logran articular un movimiento político-cultural que las combata, ¿se entiende?

Donde tampoco opinan, es cuando les preguntan a quien van a votar. En ese caso, callan o mienten. Y solo cuando ponen el papelito en la urna, expresan en la soledad del cuarto oscuro su verdadera opinión. ¿Me siguen?

En EE.UU. la opinión pública (o publicada) estaba 95% a favor de Hillary Clinton. Prensa, espectáculo, grandes capitales, comunidades latina, negra, judía, Hollywood, expresaban su favoritismo por la esposa del travieso hombre canoso del saxo. Incluso los periodistas argentinos expresaban este favoritismo al nombrar a Trump con desprecio, antes del día de las elecciones. Pero Trump ganó, y las encuestas no fueron capaces de penetrar en la verdadera intención de los votantes y estuvieron días pronosticando una clara victoria de Hillary.

¿Pero por qué votaron los estadounidenses a Trump? Difícil resumir todo en una sola idea como hacen los periodistas de medios masivos (que nosotros ni somos ni seremos), pero podríamos ensayar varias motivaciones que suponemos los habrán movidos a hacerlo.

  •          Un rechazo a la política tradicional. Elección de un outsider a la misma como muestra de rechazo a dicha corporación.
  •          Un apoyo al endurecimiento de la política inmigratoria.
  •          Un rechazo a la Policía del Pensamiento Único y a la Corrección Política. Basta de decirme como debo pensar sobre cada tema.
  •          La Rebelión Blanca. Una resurrección de lo más profundo del país en rechazo a las políticas de discriminación positiva que reciben las minorías desde hace décadas.
  •          Una situación económica que se deteriora año tras año.
  •          Un pensamiento más conservador y tradicional.
  •          Una candidata demócrata impresentable.
  •          La idea del sueño americano que cada vez parece más lejano.

¿Habrá más motivaciones? Seguramente muchas. O millones. Una por cada votante. Pero el votante dijo, de diferentes maneras, déjenme de hinchar las pelotas.

El resultado de la elección de EE.UU. es por un lado una bocanada de aire puro a la política mundial, por otro lado un desafío a la corrección política y su putrefacto olor de pensamiento único e indiscutible y, porque no, un grito de los blancos, diciendo presentes en un Mundo que parece ocultarlos en detrimento de un montón de pueblos y culturas cuya exaltación no constituye un pensamiento incorrecto. Como el caso de los blancos. Que solo nombrar su existencia, constituye una herejía.




domingo, 3 de julio de 2016

Actualidad del Nacionalismo Argentino

¿Cuál es la realidad del movimiento Nacionalista en la Argentina? Decimos Nacionalista por utilizar la palabra que todos los movimientos utilizan para autodefinirse cuando le preguntan “que sos”. Sabemos que decir nacionalista a secas en el siglo XXI ya dice poco y nada, y su connotación es casi siempre negativa.

Nosotros desde este blog esperamos que surja una “derecha nacional” o “derecha social” para llamarla de algún modo. No es seguro que esto surja de las agrupaciones hoy autodefinidas nacionalistas pero es probable que sí de algunos de sus integrantes. Porque la Argentina hoy necesita una derecha moderna, nacional, social, que entienda el mundo y entienda el siglo XXI. No necesita un nacionalismo del siglo XX luchando guerras del siglo XIX. Pero vayamos al objetivo del post.
No conocemos desde adentro a las agrupaciones nacionalistas pero sí, desde el conocimiento personal de algunos de sus integrantes o a través de su participación (sana, saludable, harto necesaria) en las redes sociales, intentaremos un análisis.

Bandera Vecinal: es el partido liderado por Alejandro Biondini con presencia en Capital y provincia de Buenos Aires. Cambiando de nombre de tiempo en tiempo, con algunos más felices que otros, Bandera Vecinal arranca por donde debe arrancar, es decir, jugando políticamente dentro del Sistema. Por ahora sin demasiados votos (salvo en una ocasión con unos 40.000 votos en provincia de Buenos Aires), Bandera Vecinal emerge como el partido que bien podría servir de base para una gran coalición nacionalista. Lamentablemente, no todos los otros líderes tienen un buen concepto de Biondini quien, en base a una lucha constante y persistente por décadas, tiene cierto conocimiento en la población en general, el cual a esta altura es más negativo que positivo. Necesitarían de un recambio de figuras. En lo que respecta a su posición política, como gran parte del arco nacionalista, son defensores del verdadero peronismo, que vaya a saber cada uno cual es y del cual en este blog ya hemos fijado nuestra posición. También han sido activos participantes de las marchas “caceroleras” contra el gobierno de CFK.  Han generado un documento con diez propuestas que celebramos pero aún no hemos leído para dar una opinión. Asimismo editan una publicación “Bandera” -desconocemos si tiene también formato digital, lo necesitan en el siglo XXI- y tienen un programa de radio. Realmente mucha presencia. Tienen posibilidades de crecer en tanto y en cuanto se despeguen del peronismo y dejen de identificarlos con los movimientos nacionalistas europeos de los años 30; y también cuando logren renovar figuras y candidatos. Veremos como se presentan para las elecciones de 2017.

Movimiento 20 de Noviembre: al igual que Bandera Vecinal, han optado por dar lucha electoral. En su caso, a través de una alianza dentro del Frente Renovador de Sergio Massa en la ciudad de Buenos Aires. La estrategia, novedosa para el nacionalismo, genera el riesgo de que la agrupación sea “tragada” por el peronismo (que eso y no otra cosa es la agrupación del ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner) con la consiguiente pérdida de su identidad. No será fácil esto. Muy válida la estrategia de dar lucha electoral, la táctica no es de las más felices, pero vale el intento.

Proyecto Segunda República: la agrupación de Salbuchi y Romero es una incógnita. No logran despegar del estado embrionario en el cual se encuentran hace años y no se les ve intenciones de dar lucha electoral. Por el lado ideológico, pecan de populistas, lo cual los lleva a veces a posiciones similares a las adoptadas por el kirchnerismo residual en la oposición. Se los ve mucho en el muy buen intento del canal TLV1 (Toda la Verdad, se lo encuentra fácilmente en internet) pero sus posteos en redes sociales son muy confusos, por lo menos para quienes conocemos a los fundadores de la agrupación. No nos pasa a nosotros solos y se ve la misma sorpresa en los comentarios de los lectores. Actualmente se los ve en un cambio de actitud a nivel agrupación, esperamos que emerjan del lugar en donde están hoy para ver como se desarrollan y para donde apuntan.

Vanguardia de la Juventud Nacionalista: conocemos poco de ellos, posiblemente sean los menos “peronistas” de este grupo de agrupaciones bajo análisis. Tienen cierta presencia callejera en pintadas (muy saludable), tanto en Buenos Aires como en el interior. Por ahora son una incógnita, esperamos noticias de ellos.

Red Patriótica Argentina: esta sí es una saludable noticia. Un grupo de agrupaciones pertenecientes en su gran mayoría al mal llamado interior del país, se agruparon en esta red y realizan tareas en común. Hemos visto personalmente y con agrado en Córdoba, por ejemplo, carteles pegados por la Agrupación Nacionalista Lacebrón Guzmán en pleno centro de la capital mediterránea. Lo notable de esta red es que demuestra que los grupos nacionalistas sí pueden trabajar en conjunto o unirse y establecer estrategias comunes. También, como casi todas la agrupaciones precedentes, han discutido con nosotros defendiendo al peronismo, una posición equivocada tanto histórica como tácticamente.
 
Seguramente existan más grupos o individuos actuando en función de tales, dadas las facilidades que las tecnologías digitales permiten. Lo importante es generar agrupaciones adaptadas para el siglo XXI y alejadas del peronismo, si no se dan estas dos condiciones, lamentablemente serán todos proyectos destinados al fracaso.  El nacionalismo debe salir del círculo vicioso de hacer política de convencidos para convencidos si desea ser una opción de gobierno.


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